domingo, 21 de septiembre de 2025

Escuelas con Alma: Potenciando el Aprendizaje a travès del Bienestar Emocional

 

Escuelas con Alma: Potenciando el Aprendizaje a través del bienestar Emocional.

 

El bienestar emocional se ha convertido en un pilar fundamental en el ámbito educativo. Es necesario tener una visión amplia y multidimensional de como las escuelas pueden y deben fomentar entornos que no solo promueven el aprendizaje académico, sino que prioricen el desarrollo emocional de los alumnos.

Existe la necesidad de adoptar un enfoque holístico hacia el bienestar en la escuela que implica reconocer que el aprendizaje no puede desligarse de la salud emocional; hoy en día como resultado de la pandemia los alumnos y alumnas experimentan altos niveles de estrés, ansiedad, aislamiento o cualquier otra forma de malestar psicológico que los lleva a tener dificultad para concentrarse y por tanto, para aprender de manera efectiva.

En este sentido el bienestar emocional no es solo un complemento al éxito académico, sino un componente esencial para alcanzarlo.

Por años la educación tradicionalmente se ha centrado en el desarrollo del intelecto, con un marcado olvido de lo emocional. Sin embargo, en todos los tiempos siempre se ha planteado la necesidad de la educación integral, en tanto que deben desarrollarse todas las dimensiones del individuo. Ello implica que el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional.

Por otro lado, la educación es un proceso caracterizado por la relación interpersonal, la cual esta impregnada de factores emocionales y ello exige que se le preste una atención especial a las emociones por las múltiples influencias que tienen en el proceso educativo. Sin embargo, como afirma Tapia (1998) el desarrollo emocional de los niños es ampliamente ignorado por el curriculum escolar.

Quizás los problemas de acoso escolar, la depresión juvenil y el comportamiento disruptivo o escandaloso de los jóvenes, son evidencia de esta negligencia.

Ante todas estas situaciones conviene hacerse las siguientes preguntas ¿Qué estamos haciendo para cambiar esta situación?

¿Cómo estamos orientando la educación de nuestros jóvenes para contribuir a que esto esté ocurriendo?

 

La crisis de los sistemas escolares

Sobre esta problemática mencionare a Coombs (1971) señala la profunda crisis de la institución escolar en la sociedad industrial moderna, atribuyendo esta crisis a los rápidos e intensos cambios que afectan a la sociedad y a los cuales la escuela no puede o no sabe adaptarse. Tres son los factores que explican esta profunda crisis de la institución escolar.

a)     La sociedad moderna presenta un ritmo de cambio muy acelerado y rápido

b)     La adaptación de la escuela a estos cambios sociales no tiene el mismo ritmo, la escuela presenta un cambio más lento

c)      Se produce un importante desajuste entre la escuela y la sociedad, que provoca una crisis estructural y funcional de la escuela.

En relación a la educación como proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida de las personas y en todos los espacios sociales, es obligado referirnos al ultimo informe de la Unesco sobre la educación en el siglo XXI presidida por J. Delors. En ese informe se lee lo siguiente” la educación de estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida serán para cada persona, los pilares de conocimiento: aprender a conocer, es decir adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno, aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores” (Delors, 1996)

Nadie duda que dos de los cuatro pilares actúan en el mismo sentido directo con los contenidos de la educación social.

Es necesario mencionar que la familia moderna también se encuentra en crisis, sufriendo profundas transformaciones en sus estructuras y formas de funcionamiento. Ya que la familia no desarrolla en la sociedad occidental todas aquellas funciones educativas y socializadoras que en otras épocas históricas había desarrollado con tanto éxito.

Por consiguiente, es necesario mencionar a Bisquerra (2000:243) quien define la educación emocional como:

“Un proceso educativo, continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se planteen en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social”

Por su parte Greeberg (2000:41) sostiene que si queremos enseñar las habilidades necesarias para la inteligencia emocional será necesario que en las escuelas y, también en los hogares, se fomente el tipo de entorno emocional que ayude a las personas a desarrollarse emocionalmente, del mismo modo en que se han creado entornos físicos que fomenten el desarrollo corporal e intelectual.

Bisquerra (2000:8) advierte sobre la necesidad de diferenciar lo que podría llamarse educación afectiva y educación del afecto. Esto significa que la educación afectiva en educación o educación afectiva se ha entendido como educar poniendo afecto en el proceso educativo.

Siendo también importante para conjugar una transformación que de una nueva manera de insertar la importancia de las emociones en el aula encontrar los estilos de aprendizajes que estén estrechamente vinculados con la metacognición y en especial con las variables de las personas, el estilo de aprendizaje se define como la manera en que la persona percibe, procesa, integra y recuerda información. Para Matthesws y Hamby (1995) el estilo de aprendizaje es la manera en que aprendemos y nos adaptamos al ambiente. Son las conductas que indican como se aprende. El estilo de aprender integra al área cognitiva, afectiva, rasgos de personalidad y la orientación particular que tenemos al percibir, interpretar y responder ante la información.

Para lograr un cambio significativo será necesario que los docentes adquieran conocimientos sobre emociones y los incorporen su práctica educativa.

Así como se sugiere la integración de actividades físicas y programas de mindfulness que actúen como estrategias para reducir el estrés y fomentar una mejor regulación emocional entre los estudiantes.

Estas actividades, combinadas con rutinas diarias, saludables pueden transformar las aulas en espacios donde el aprendizaje es tanto intelectual como emocional. Otro apoyo relevante es la inclusión de la tecnología (IA), como herramienta para el seguimiento y apoyo al bienestar.

Las tecnologías basadas en IA están diseñadas para identificar patrones de comportamiento que podrían indicar problemas emocionales o mentales, permitiendo que los maestros y orientadores intervengan a tiempo.

 

Referencias bibliográficas

FROUFE QUINTAS,sindo. Los ámbitos de intervención en la educación social.  Aula, 1997, 9, 179-200

Varela R. M (2006) Estilos de Aprendizaje, facultad de medicina UNAM, México, D, F

Vivas,G, M (2003) La educación emocional: conceptos y fundamentos. Caracas, Venezuela

 

 

Benedyt Loera Castillo

BIENESTAR EMOCIONAL Y SU IMPACTO EN EL APRENDIZAJE

Introducción

El aspecto emocional es importante para una adecuada integración en el sistema educativo, quienes de nosotros no nos ha pasado alguna situación que merma nuestro estado emocional y vemos como se nos van las ganas de desarrollarnos en las áreas que son de nuestro agrado. El bienestar psicológico tiene un gran peso para el pleno desarrollo de nuestros estudiantes.

En el siguiente artículo, se expone como el sistema familiar es el punto de partida para una integración y contención emocional en la población en general y en lo estudiantes.

El desarrollo de las habilidades implicadas en la inteligencia emocional comienza en el hogar, principalmente a través de interacciones adecuadas entre padres, hijos y hermanos. Esto ocurre a través del modelaje de los padres y de las interacciones entre padres e hijos. (Vivas, 2003, p. 9)

Hoy en día vivimos inmersos en un mundo globalizado, que presenta deterioro en las estructuras sociales, donde vivir de prisa es la forma de vida de este siglo XXI.

Necesitamos tener un espacio para reflexionar si lo que estamos haciendo como sociedad es lo correcto en función de que cada día nos vemos más aislados de nuestros semejantes.

La escuela cobra relevancia en la manera de atender o abordar estas situaciones socioemocionales en nuestros estudiantes y como lograr obtener el máximo aprovechamiento académico de alumnos y alumnas, pese a un sistema familiar que no ha forjado una integración emocional en los estudiantes.

 Desarrollo

Es común encontrarnos con grandes estudiantes en el aspecto académico, con grandes habilidades en varias áreas del conocimiento, sin embargo, no se han desarrollado a plenitud, ya que en ocasiones presentan situaciones emocionales que impide se desprenda ese gran potencial.

Como es conocido, en la secundaria se caracteriza por que los estudiantes están pasando la etapa de la adolescencia. La cual es una etapa universal, en este sentido los estudiantes están precisamente en esa búsqueda de identidad, con lo cual están experimentando diversas cosas que son de su interés y lo que les parecía agradable un día al otro día ya no.

Los padres de familia son vistos como autoritarios e incluso como sus enemigos en algunas ocasiones, pero luego vuelven a verlos con amor y cariño.

Tal como señala Seelbach:

Desde el nacimiento, cada persona tiene su propia personalidad, aunque ésta no es determinante sino más bien hace referencia a ciertas características propias, que con el tiempo y con la influencia de diferentes factores se irá estructurando y modificando. (Seelbach, 2023, p. 8).

Si le súmanos todos los cambios psicológicos que implica la etapa de la adolescencia, además de un sistema familiar que presenta ciertas dificultades de integración, o donde los padres o madres de familia están trabajando dejando al cuidado a los hijos con sus abuelos o hermanos mayores, donde no se le da una atención adecuada a los estudiantes en lo que se requiere en la escuela.

Es decir, se requiere de un sistema familiar integrado, para esto, Seelbach, menciona:

Las habilidades de un individuo y su integración a los diferentes grupos sociales dependerán de la personalidad que desarrolle, y ésta permanecerá en el tiempo y de acuerdo a distintas situaciones. (Seelbach, 2023, p. 8)

De esta manera, cuando los estudiantes ven que a los padres/madres de familia que no les interesa la educación y que solo ven la escuela como una guardería, en la que no les interesa el aspecto académico. Los estudiantes empiezan a perder el ánimo y el interés, ya que en algunos estudiantes es importante que se les esté motivando externamente, que se les celebren sus logros. Si a lo anteriormente mencionado se le suma, en ocasiones el poco interés que muestran ciertos docentes en integrar diversas estrategias en su planeación para ofrecer a los estudiantes una educación equitativa e inclusiva, simplemente los estudiantes no logran sacar ese potencial referido al inicio del artículo.

Es por esta razón que es importante plantear una vía para comenzar a identificar el potencial de los estudiantes y es precisamente que cobra una gran importancia, la realización de un diagnóstico integral adecuado, en el que se van a definir y tomar en cuenta, los estilos y ritmos de aprendizaje, para que el docente  pueda integra a su planeación, sumado a esto, tomar en cuenta los intereses de los estudiantes. En base a lo anterior, estaremos hablando de una centralizando de los aprendizajes de los estudiantes, ofreciendo una educación de calidad y excelencia.

En base a lo anterior:

El objetivo es lograr un mayor aprovechamiento al mejorar los Estilos de Aprendizaje en los estudiantes, orientando el aprendizaje, seleccionando las estrategias didácticas competentes y el estilo de enseñanza más efectivo que permitan mejorar de manera significativa el rendimiento académico de los alumnos, al brindarles mayor confianza y optimizar sus posibilidades de éxito mejorando sus formas de aprender. (Domínguez, 2015. p. 127)

Considero que todos los proyectos académicos que se desarrollan en la escuela deben tener una visión comunitaria, es decir que sean bajo el enfoque situado, para que sean aplicables en la vida diaria.

De igual manera, es importante que en todos los proyectos que se desarrollen, el docente pueda integrar la autorregulación emocional, con la cual los estudiantes podrán desarrollarse planamente en sus actividades, podrán convivir en sociedad y estarán integrados en una comunidad educativa acorde a los principios de la NEM.

Es por esta razón que Froufe, refiere:

En general, existe un acuerdo en que la educación social es una práctica educativa multidimensional, que se articula en diferentes ámbitos o áreas de intervención versus actuación, como son aquellas que se relacionan con la Educación Social Especializada. (Froufe,1997, p. 186)

Para esto planteó algunas alternativas para abordar este tipo de metodología, con la cual los docentes pueden valorar los avances por medio de una escala de actitud, valores, conocimientos. Es decir, la evaluación no solo está compuesta por el aspecto conceptual, sino que también por el aspecto actitudinal, en el cual se pondrá de manifiesto la parte de una educación socioemocional.

Los referentes que mocionó para poder desarrollar este tipo de actividades están integrados en las siguientes premisas.

1. Se debe ver al sistema educativo como un sistema con cuatro elementos dinámicos: 1, Estudiantes. 2. Docentes, 3. Padres de familia y 4. Contexto.

2. Articular esfuerzos concretos para girar en direcciones paralelas y conseguir el mayor éxito posible.

3. Tener una visión integral, en la que se considere el aspecto emocional en el desarrollo de todos los proyectos pertenecientes a los diferentes campos formativos.

4. Enfatizar y recapitular los siguientes conceptos; las artes, inclusión y bienestar socioemocional.

Me parece muy interesante como podemos crear espacios de reflexión y proponer algunos planteamientos para maximizar el logro de aprendizaje en los estudiantes, de esta manera podremos aportar elementos indispensables a una educación socioemocional vinculada con los proyectos comunitarios.

 Conclusión

En conclusión, es preciso redefinir nuestra práctica docente creando políticas que generen espacios de interrelaciones entre los contenidos y el contexto. Además, que estén interactuando en todo momento por medio de diversas estrategias que fomenten un trabajo integral en el que se reconozca el papel protagonista de la escuela en conjunto con todo el sistema educativo. De esta manera los estudiantes tendrán la posibilidad de mostrarse ante la sociedad y porque no decirlo, de mostrarse ante el mundo.

 Bibliografía

Domínguez Rodríguez Heriberto de Jesús (2015) “Estilos de aprendizaje: Un estudio diagnostico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Anuies.

Froufe Sindo (1997) “Los ámbitos de intervención en la educación social” Facultad de ciencias sociales. Universidad de Salamanca.

Seelbach González German Adolfo (2013) “Teorías de la personalidad”. Red Tercer Milenio.

Vivas García Mireya (2003) “La educación fundamental: Conceptos fundamentales” Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, vol, 4, núm. 2, diciembre 2003, p. 0. Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas, Venezuela.

Plan de Estudios 2022. SEP

 


El papel de las emociones en el ámbito escolar



Gustavo Loera Castillo

El papel de las emociones en el ámbito escolar

En mi época de estudiante de educación básica, hace aproximadamente treinta años, compartía una gran preocupación con mis padres, amigos, maestros, directivos y sistema educativo mexicano; obtener buenas notas, preferiblemente diez, y estar en el cuadro de honor. Era el tema prioritario para la educación, sin importar cómo me sentía en el espacio escolar. En la transición hacia la secundaria, se fueron experimentado nuevas sensaciones y emociones que influían en mi estado de ánimo y, por ende, en lo académico.
Ya han pasado varios años desde esa experiencia acompañadas de varias reformas educativas que se seguían enfocando en el conocimiento. Sin embargo, la educación tuvo una sacudida tan fuerte que se comprendió que lo académico pasaría un segundo plano, me refiero a la llegada del COVID-19.

El virus vino a cambiar la vida por completo, desde el cierre de los espacios públicos hasta las escuelas para preservar la salud y la vida de las niñas, niños y adolescentes. Nos enseñó que lo que realmente importa es el aspecto socioemocional. ¿De qué serviría tener alumnos de excelencia, sino saben identificar sus emociones y manejarlas?
Las disciplinas que consideramos de menor relevancia en comparación con las matemáticas, las ciencias y la lengua fueron las que cobraron protagonismo: las artes, lo socioemocional, tutoría y educación física. 
¿Por qué el sistema educativo mexicano tuvo que esperar a que pasara este fenómeno para reconocer que verdaderamente el aspecto emocional es tan importante como lo cognitivo? ¿cómo lograr un desarrollo integral si no incluimos diferentes dimensiones del ser humano? En este artículo se explora la importancia de reconocer las emociones, así como el papel que juegan en la educación y su impacto en la mejora de los aprendizajes.
 
La pandemia dejó en claro que la salud y las emociones son temas que merecen ser atendidos primordialmente, pero ¿qué papel juegan las emociones en la educación? ¿de qué manera se relacionan con el desempeño académico? En mis años de experiencia docente en el subsistema de telesecundaria he visto que la educación se centraba en los conocimientos y habilidades, lo cual era más evidente cuando se presentaban evaluaciones externas como ENLACE o PISA, donde el enfoque era reforzar contenidos para obtener mejores resultados y no quedar en los últimos lugares. Después de la pandemia, comprendí que estar bien física y mentalmente tiene un impacto significativo en el aprendizaje de las y los adolescentes.  

Este enfoque, centrado únicamente en lo cognitivo, ignora que el aprendizaje es un proceso integral. El estilo de aprendizaje de una persona no sólo depende de sus habilidades cognitivas, sino que también involucra “áreas cognitivas y emocionales”. La educación emocional ha emergido como una necesidad urgente, ya que, si bien se considera que vivimos en la “sociedad del conocimiento”, también coexiste con la “sociedad riesgo”. Como señalan Fernández Berrocal y Extremera (2005), muchos de los problemas que enfrentan los adolescentes, como accidentes o embarazos no deseados, no se deben a una falta de información, sino a una “falta de habilidades emocionales y sociales para afrontar y resolver los dilemas de su vida cotidiana”.

Ante estos desafíos, las instituciones educativas han reconocido la necesidad de que los estudiantes adquieran habilidades no cognitivas y asumido la doble misión de educar tanto la “cabeza como el corazón”. Esta perspectiva va de la mano con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Esta propuesta rompe con el “paradigma tradicional de inteligencia como única y general” y propone que los humanos puedan conocer el mundo de ocho maneras diferentes. De estas, la inteligencia Interpersonal (habilidad para reconocer y gestionar las propias emociones) y la interpersonal (habilidad para reconocer las emociones de los demás) tiene una relevancia fundamental en el ámbito educativo. El autor sugiere que las personas exitosas tienen la capacidad de reflexionar sobre sus propias experiencias para “identificar sus propias cualidades y debilidades”. La educación emocional es clave para desarrollar estas habilidades, preparando a los alumnos no sólo para el éxito académico, sino para una adaptación global en un mundo cambiante.

Los desafíos que enfrentamos en la actualidad en educación básica, evidenciados por la crisis de salud global, han puesto en primer plano la importancia de un enfoque educativo que trascienda la mera acumulación de conocimientos. La escuela, que tradicionalmente ha monopolizado la educación, ya no es la única institución que forma a los individuos. En este contexto, el desarrollo de las competencias emocionales y sociales se han vuelto crucial como el dominio de las disciplinas académicas.
Adoptar la educación emocional como un pilar fundamental de la formación integral de los estudiantes es imprescindible. Esto está en línea con el informe de la UNESCO sobre la educación en el siglo XXI, que establece que la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Los dos últimos pilares, están directamente relacionados con la educación socioemocional, ya que implican el desarrollo de aptitudes, actitudes y habilidades que permitan la convivencia y la comprensión entre las personas.

En conclusión, la integración del ambiente emocional en el aprendizaje escolar ya no es un tema secundario. Es una necesidad primordial para formar individuos competentes, completos y capaces de enfrentar los retos de la vida moderna. Al reconocer el papel vital de las emociones, la educación puede dejar de ser una simple transmisión de conocimientos para convertirse en un verdadero proceso de desarrollo humano integral.



Referencias 

Fernández Berrocal, P & Extremera Pacheco, N. (2005). La inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19 (3), 63-93.

Froufe Quintas, S. (1997). Los ámbitos de intervención en la educación social. Aula, 9, 179-200.

Macías, M. A, (2002). Las múltiples inteligencias. Psicología desde el Caribe, 10, 27-38.

Varela Ruiz, M. E. (2006). Estilos de aprendizaje. En O. Flores Herrera, E. Rendón Huerta, I. Velázquez & J. Oria Hernández (Eds.), Mensaje Bioquímico, Vol. XXX (pp. 1-28) Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México. 
 

sábado, 20 de septiembre de 2025

 Alvaro_Rodríguez_Activ.2_Unidad 2

Tema: El impacto del ambiente emocional en el aprendizaje escolar

Título: Hoy, más que formar para el trabajo, hay que formar para la vida.

Introducción

El aprendizaje escolar no puede verse solo como un acto meramente técnico-profesional, las tensiones sociales exigen que sus principales actores (docentes y directivos) reconozcan que sus alumnos y alumnas para enfrentar los retos personales, sociales y laborales cotidianos, necesitan de contar no solo con saberes, capacidades y desempeños profesionales, sino también, contar con habilidades emocionales, herramientas que le permitan lidiar con sus dificultades, enfrentarlas y salir avante. Pues en un mundo vertiginosamente cambiante, se requieren seres humanos altamente adaptables  (Fernández & Extremera, 2005).

 Ellas y ellos en el horizonte de la práctica escolar

El saber quiénes son nuestros alumnos, nos da la oportunidad de crear constructos de atención formativa. Bajo está tesis,  la teoría de Abraham Maslow que clasifica las necesidades humanas en una jerarquía ascendente (Elizalde, Martí, & Martínez, 2006): fisiológicas, seguridad, amor y pertenencia, estima y autorrealización o metanecesidades, nos da la oportunidad como docentes y/o directivos de ubicar cuáles son las necesidades e intereses de los alumnos; de tal forma que en la conjugación de varias de ellas podemos tener un acercamiento a interpretar ¿cómo podemos hacer de nuestra labor formativa, una acción de mayor impacto? pues al diseñar y ejercer estrategias de aprendizaje más acordes a las necesidades de nuestros estudiantes, tenemos la oportunidad de diseñar procesos de aprendizaje más significativos; ya que, de la manera en la que las y los alumnos aprenden (perciben, procesan, integran y recuerdan una información) es fundamental para entender su contexto y con ello, su realidad.

Por lo cual, el reconocer las necesidades humanas con los estilos de aprendizaje (Fortoul, Varela, Ávila, López & Nieto, 2006) de nuestros estudiantes, nos permite diseñar y realizar procesos de enseñanza-aprendizaje más acordes a sus habilidades y destrezas; así como, el que ellos mismos conozcan su propio estilo de aprendizaje, les ayuda a mejorar su capacidad para aprender, ya que permite que ellos y ellas controlen, dirijan y marquen los tiempos de su proceso de estudio.

Procesos en los cuales, en ocasiones las y los estudiantes se implican plenamente en nuevas experiencias y se centran en las actividades con entusiasmo; son animadores, improvisadores, arriesgados y espontáneos (activo); analizan detenidamente antes de llegar a una conclusión y consideran las experiencias desde diferentes perspectivas (reflexivo); adaptan e integran sus observaciones en teorías lógicas y complejas. Son metódicos, lógicos, objetivos, críticos y estructurados (teóricos) o se centra en la experimentación activa y la búsqueda de aplicaciones prácticas (Pragmático) (Domínguez, Gutiérrez, Llontop, Villalobos & Delva, 2015); estilos de aprendizaje que dan la pauta a diseñar y posteriormente aplicar estrategias de aprendizaje más contextualizadas, interesantes y dinámicas.

 Formar, para enfrentar los retos del presente y futuro

Frente a los vertiginosos cambios económicos y sociales, generados por lo que algunos llaman la cuarta revolución industrial como resultado de los avances tecnológicos y la inteligencia artificial (Mejía-Jiménez, 2023) la sociedad en su dinamismo y transformación rápidamente está sufriendo cambios de época, lo que la lleva a cambiar aceleradamente de cultura, de necesidades e intereses; siendo en este contexto, donde los últimos estudios sobre el aprendizaje nos llevan a reconocer que hoy las y los estudiantes no requieren solo aprender a aprender y aprender a hacer (UNESCO, 1996), hoy más que nunca demandan el desarrollo de habilidades emocionales y sociales (Fernández & Extremera, 2005).

Es en este contexto, donde la escuela no debe estar ocupada solo en desarrollar procesos cognitivos y habilidades técnicas y/o laborales, sino también en blindar a sus estudiantes con saberes, habilidades y ejercicios que les permitan enfrentar los retos que la vida les va presentando en lo personal, social y laboral, a fin de saber cómo manejar sus emociones ante cualquier dificultad. Situación que lleva a los docentes y directivos a ver a sus estudiantes no solo como un actor más de los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino como un “suprasistema” compuesto por una serie de subsistemas que van desde lo físico, químico, biológico, psicológico, social, cultural, ético-moral y espiritual (Martínez, 2009) y que, en la atención y composición de estas dimensiones los alumnos y alumnas van desarrollando su personalidad. Dimensiones que ante la falta de armonía de alguna de ellas, puede provocar procesos patológicos de diversa índole (2009), como la ansiedad, la baja autoestima, el miedo, la indolencia, el desinterés, la apatía, la depresión; en este sentido, uno de los grandes desafíos de nuestras instituciones educativas, es preocuparse y ocuparse por generar no sólo una formación académica de excelencia, sino también de dotar a las y los educandos de las herramientas necesarias para el manejo de sus emociones; pues muchos de los problemas a los que se enfrentan las y los estudiantes en su cotidianidad, no los atienden por la falta de información, sino a la falta de no saber cómo actuar frente a ellos.

Mayer y Salovey (1997) definen la Inteligencia Emocional (IE) como “una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación al pensamiento”, por lo cual, su modelo de IE determina la importancia de desarrollar cuatro habilidades básicas:

  •        Percibir, valorar y expresar emociones con exactitud.
  •       Acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.
  •        Comprender emociones y el conocimiento emocional.
  •       Regular las emociones para promover un crecimiento emocional e intelectual.

Conclusiones

Un ambiente emocional positivo escolar, es hablar de una escuela que se preocupa por conocer las necesidades humanas de sus estudiantes y los estilos de aprendizaje de sus alumnos. Una institución escolar preocupada por hacer de su labor una función realmente formativa, humana e integral; una escuela que no solo se preocupa porque sus alumnos obtengan y fortalezcan sus competencias disciplinares y profesionales, sino fortalezcan sus valores, sus competencias genéricas y adquieran habilidades emocionales, pues frente a un cambio de época, se requieren alumnos y alumnas que sean resilientes, adaptables, flexibles, comprensibles y maduros al aceptar que las caídas son parte del crecimiento y que el saber qué hacer frente a un obstáculo, un reto, un miedo, un desafío, la única respuesta es levantarse y seguir aprendiendo. Pues caerse es parte de la vida, el levantarse, en parte del crecimiento.

Referencias Bibliográficas

Domínguez Rodríguez, H. D. J., Gutiérrez Limón, J. A., Llontop Pisfil, M., Villalobos Torres, D., & Delva Exume, J. C. (2015). Estilos de aprendizaje: un estudio diagnóstico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Revista de la Educación Superior, 44(175), 121-140. https://doi.org/10.1016/j.resu.2015.06.006

 Elizalde Hevia, A., Martí Vilar, M., & Martínez Salvá, F. A. (2006). Una revisión crítica del debate sobre las necesidades humanas desde el Enfoque Centrado en la Persona. Polis, Revista Latinoamericana, 5(15). https://doi.org/10.4067/S0718-65682006000100008

 Fernández-Berrocal, P., & Extremera, N. (2005). La inteligencia emocional y la educación de las emociones desde el modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), 63-93. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27411927005

 Fortoul, T. I., Varela Ruíz, M., Ávila Costa, M. R., López Martínez, S., & Nieto, D. M. (2006). Factores que influyen en los estilos de aprendizaje en el estudiante de medicina. Revista de la Educación Superior, 35(138), 55-62. https://doi.org/10.36857/resu.2006.138.218

 Martínez Miguélez, M. (2009). Dimensiones básicas de un desarrollo humano integral. Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, 8(23), 119-138. https://doi.org/10.4067/S0718-65682009000200007

 Mayer, J. D., & Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? En P. Salovey & D. Sluyter (Eds.), Emotional development and emotional intelligence: Educational implications (pp. 3-31). New York: Basic Books.

 Mejía-Jiménez, M. R. (2023). Cambio de época y su impacto en la educación. Praxis & Saber, 14(38), 148-165. https://doi.org/10.19053/22160159.v14.n38.2023.15043

 UNESCO. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors. París: UNESCO.

 

El Clima del Alma: Cómo el Ambiente Emocional Moldea el Aprendizaje Escolar

 

El Clima del Alma: Cómo el Ambiente Emocional Moldea el Aprendizaje Escolar

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.

Pero enfadarse con la persona adecuada,

 en el grado exacto, en el momento oportuno.

Con el propósito justo y del modo correcto, eso,

ciertamente, no resulta tan sencillo.

 

 Aristóteles, Ética a Nicómaco.

Resumen

El presente artículo examina la intrincada relación entre el ambiente emocional y el proceso de aprendizaje en el contexto escolar. Se argumenta que el aprendizaje no es meramente un acto cognitivo, sino un proceso holístico profundamente influenciado por el estado emocional del estudiante. A partir de una revisión de literatura especializada, se abordan conceptos como la educación emocional, los estilos de aprendizaje y la teoría de las inteligencias múltiples, para sustentar la tesis de que un clima escolar de seguridad, apoyo y valoración de la diversidad es fundamental para el desarrollo integral del alumno y la consecución de resultados académicos óptimos. Se analiza cómo la falta de atención a este aspecto puede generar barreras significativas, y se destaca el papel crucial de los docentes, el liderazgo escolar y la participación comunitaria en la creación de un ecosistema educativo que fomente el bienestar emocional como pilar del aprendizaje.

 

Introducción

En la vasta literatura pedagógica y psicológica, el aprendizaje ha sido tradicionalmente abordado desde una perspectiva predominantemente cognitiva, enfocada en la adquisición, procesamiento y retención de la información. Sin embargo, este enfoque, por sí solo, resulta incompleto para comprender la totalidad del proceso educativo. La investigación contemporánea y la experiencia en el aula demuestran que el factor emocional es una variable determinante en la capacidad de los estudiantes para aprender. Un estilo de aprendizaje, entendido como la forma en que una persona "recibe, procesa, integra y recupera la información", no solo se ciñe a lo cognitivo, sino que también involucra "áreas cognitivas y emocionales, rasgos de carácter y las inclinaciones particulares" (Varela Ruiz, 2006).

Este artículo tiene como propósito profundizar en el impacto del ambiente emocional en el aprendizaje escolar, defendiendo que una educación que no atiende al bienestar del estudiante no puede ser verdaderamente integral. A través de la discusión de conceptos clave como la educación emocional, los estilos de aprendizaje y las múltiples inteligencias, se busca construir un argumento sólido sobre la necesidad de transformar el paradigma educativo, poniendo al alumno en el centro de un proceso que valora sus emociones, su diversidad y su individualidad. Se argumenta que la implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), si bien es una aspiración, se ve desafiada por la falta de integración efectiva de estos principios en la práctica docente y la cultura escolar.

Sólo se puede ver correctamente con el corazón;

 lo esencial permanece invisible para el ojo.

Antoine de Saint-Exupéry, El principito

Desarrollo

El ambiente emocional de una institución educativa es un factor sistémico que incide directamente en la motivación y la capacidad de los estudiantes. Un entorno positivo, caracterizado por el respeto, la empatía y la seguridad, actúa como un "satisfactor" de las necesidades humanas básicas. Cuando las necesidades emocionales del estudiante son atendidas, la ansiedad y el miedo disminuyen, permitiendo que la energía cognitiva se dirija hacia el aprendizaje y la creatividad (Elizalde Hevia, Martí Vilar & Martínez Salvá, 2006). Por el contrario, un ambiente negativo puede generar estrés, lo que bloquea los procesos de aprendizaje y obstaculiza el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales.

La educación emocional se presenta como un componente fundamental para abordar este desafío. Según Mireya Vivas García (2006), la formación emocional es un proceso que requiere "un cambio de perspectiva acerca del papel del maestro, de la escuela y de las interacciones en el aula". Este cambio de perspectiva es fundamental para reconocer que cada estudiante es único y aprende de manera diferente. La teoría de las múltiples inteligencias de Howard Gardner refuerza esta idea, rompiendo con el paradigma de una inteligencia única y general, y generando "nuevas prácticas pedagógicas e institucionales" que valoran la pluralidad de las capacidades de cognición (Amarís Macías, 2006).

El reconocimiento de los estilos de aprendizaje es otro pilar en la construcción de un ambiente educativo emocionalmente inteligente. Investigaciones sobre estilos de aprendizaje, como las basadas en el modelo de Kolb o el cuestionario Honey-Alonso, han demostrado que los estudiantes tienen preferencias en la forma en que procesan la información, clasificándolos como "activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos" (Domínguez Rodríguez et al., 2006). Un docente que comprende estas diferencias puede adaptar sus métodos de enseñanza para crear un ambiente más inclusivo y efectivo. Por el contrario, la imposición de un único método pedagógico, como la memorización o la conferencia, genera frustración y desaliento, erosionando la confianza del estudiante y su conexión con el aprendizaje.

El liderazgo escolar y la formación docente son catalizadores clave en esta transformación. El documento de diagnóstico sobre la educación integral en Zacatecas subraya que los maestros necesitan "formación constante no solo sobre el contenido de la Nueva Escuela Mexicana, sino también sobre estrategias de enseñanza innovadoras que se alineen con sus principios". Sin esta formación, la resistencia al cambio es inevitable, y cualquier esfuerzo por implementar un enfoque humanista y centrado en el alumno se convierte en una mera "simulación". La educación emocional, por su parte, aún no se ha "generalizado de una manera sistemática" en los programas de formación docente, lo que demuestra una debilidad sistémica que impide que los educadores estén plenamente preparados para reconocer y responder a la diversidad de sus estudiantes (Vivas García, 2006).

Finalmente, el entorno cultural y social también ejerce una influencia crucial. El valor del entorno para el desarrollo del intelecto humano es reconocido por Gardner. La NEM, en su enfoque integral, busca la participación activa de los padres y la sociedad. Sin embargo, la apatía o la cultura clientelar pueden minar estos esfuerzos, lo que a su vez afecta negativamente el ambiente emocional que rodea al estudiante.

Conclusiones

La educación integral, en el marco de la NEM, exige una redefinición del aprendizaje que trascienda lo puramente académico para abrazar la dimensión emocional del ser humano. La evidencia sugiere que un ambiente escolar que promueve la seguridad, el apoyo y la valoración de las diferencias individuales es un requisito indispensable para el desarrollo pleno del potencial de cada estudiante. El diagnóstico de la secundaria en Zacatecas revela una brecha entre la aspiración de la NEM y la realidad, donde la falta de una pedagogía inclusiva, la resistencia al cambio docente y la desconexión con la comunidad persisten como barreras significativas. La formación y capacitación de los maestros, la promoción de un liderazgo colaborativo y la activa participación de la comunidad son vitales para superar estas resistencias. En última instancia, el verdadero éxito de la educación no se medirá solo por los resultados en pruebas estandarizadas, sino por la capacidad de las escuelas para cultivar un clima emocional que nutra la curiosidad, la creatividad y el bienestar de cada estudiante.

 

 

JOSÉ ROGELIO AGUILAR ESQUIVEL.

 

 

 

Referencias Bibliográficas

·         Amarís Macías, M. (2006). Las múltiples inteligencias. Revista Electrónica de Desarrollo de Competencias (REDEC), 5(1), 1-10.

·         Domínguez Rodríguez, H. J., Gutiérrez Limón, J. A., Llontop Pisfil, M., Villalobos Torres, D., & Delva Exume, J. C. (2006). Estilos de aprendizaje: un estudio diagnóstico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 11(31), 1163-1181.

·         Elizalde Hevia, A., Martí Vilar, M., & Martínez Salvá, F. A. (2006). Una revisión crítica del debate sobre las necesidades humanas desde el Enfoque Centrado en la Persona. Polis. Revista Latinoamericana, 13.

·         Varela Ruiz, M. E. (2006). Estilos de aprendizaje. Mensaje Bioquímico, 30(2), 115-121.

·         Vivas García, M. (2006). La educación emocional: conceptos fundamentales. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 9(1), 1-13.

·         José Aguilar. (n.d.). Diagnóstico sobre los Problemas de la Educación Integral, Unidad 1. [Documento de trabajo].

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“EL AMBIENTE EMOCIONAL DECISIVO EN EL APRENDIZAJE INTEGRAL EN LA ETAPA PREESCOLAR”

 

INTRODUCCIÓN

          El ambiente emocional en el aula de preescolar es decisivo para que el aprendizaje integral de nuestras niñas y niños se desarrolle de manera armoniosa, de ahí que la NEM reconoce la necesidad de que se considere no solo aspectos cognitivos, sino también los afectivos, sociales, culturales que influyen en su desarrollo personal como escolar.

          En esta etapa de formación que corresponde la fase 2 Preescolar, las emociones van regulando la motivación, la atención y la disposición para el buen desarrollo de los aprendizajes, influyen de manera significativa en cada niño, permitiéndole procesar la información de una manera personal que coadyube a potencializar sus conocimientos, habilidades.

 Las teorías de los estilos de aprendizaje (Kolb, 1984; Honey y Mumford, 1986), las inteligencias múltiples (Gardner, 1993) y la educación socioemocional (Bisquerra, 2000; CASEL, 2013) permiten analizar cómo un clima emocional positivo favorece la adquisición de aprendizajes significativos y el desarrollo integral en la infancia.

DESARROLLO

          Dentro de los grandes desafíos que hoy enfrentamos en la comunidad preescolar del siglo XXI se encuentra el reconocer y potenciar a nuestros niños donde ellos puedan reconocerse como el centro y motor de su propio proceso de formación, en la actualidad los niños no quieren esforzarse por aprender, se desesperan y quieren que el adulto les diga tal cual cómo hacer o no hacer las actividades incluso se resisten a las lúdicas, motoras (gruesas y finas) con que materiales, les cuesta trabajo centrar su atención, los berrinches aumentan, la agresión hacia la situación y a las personas como si mismo se ponen de manifiesto; no obstante los adultos llámense padres, tutores, maestros, sociedad hemos influido para que este impacto en el ambiente emocional se vea alterado. Tenemos niños producto de un periodo pleno de miedos, aislamiento, sobreprotección, sobre estimulación por las redes tecnológicas y sociales, niños abandonados afectivamente que nacieron/crecieron durante el periodo más fuerte del COVID 19.

Se requiere sumar esfuerzos no solo por parte de las Instituciones educativas encargadas de la formación o de los educandos dentro del aula, sino también es importante que toda la comunidad escolar y social asumamos el rol que nos corresponde para poder comprender estos cambios sociales y emocionales, el asumir la empatía como Directivo ante lo que vive día a día nuestros maestros y apoyar planeaciones flexibles con ajustes razonables que permitan ver las múltiples condiciones que presentan los alumnos, sus estilos y ritmos de aprendizaje.

El ambiente emocional y el aprendizaje en preescolar: El aula es un espacio donde el ambiente emocional fluye de forma singular, de ahí la necesidad de favorecer la seguridad afectiva, la confianza y el respeto a la diversidad, al reconocer que cada niño y niña son seres únicos e irrepetibles.

La NEM propone un enfoque humanista e inclusivo, que busca atender las dimensiones socioemocionales con base para la formación de ciudadanos críticos, participativos. El propiciar en el aula un ambiente emocional negativo es decir con indiferencia, estrés o frustración limita la capacidad creativa, la curiosidad y el pensamiento crítico, por ende, es necesario fomentar un ambiente positivo que potencie la autorregulación emocional, la motivación intrínseca y la colaboración.

          Estilos de aprendizaje y emociones: Según Kolb (1984), los niños aprenden a través de experiencias concretas, observación reflexiva, conceptualización y experimentación activa. La disposición emocional influye en cada etapa del ciclo de aprendizaje. Las emociones positivas facilitan la atención y la memoria, mientras que las negativas la bloquen, modificando la manera en que cada estilo de aprendizaje se manifiesta en el aula.

          Las inteligencias múltiples y ambiente emocional: Howard Gardner (1993) sostiene que no existe una sola inteligencia, sino al menos ocho (lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista).      

          Cuando se desarrolla en el aula un ambiente emocional este facilita que el niño, la niña explore y desarrolle sus inteligencias. En un entorno de confianza se promueve la inteligencia interpersonal, mientras que la autorregulación emocional favorece la intrapersonal.

          Teorías de la personalidad y educación socioemocional: la personalidad durante la primera infancia se va moldeando en gran medida influida por el ambiente familiar como escolar; por ello, cuando existe un clima emocional favorable se refuerza la autoestima, la empatía y la residencia.

Kolb (1984): Los estilos de aprendizaje dependen de cómo cada niño procesa la experiencia. Las emociones influyen en cada etapa del ciclo del aprendizaje.

Gardner (1993): Las inteligencias múltiples muestran que cada niño posee fortalezas distintas; un ambiente emocional positivo permite explorarlas.

La educación socioemocional (Bisquerra, 2000) plantea el desarrollo de competencias como: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía, habilidades sociales y competencias para la vida y el bienestar.

          La Nueva Escuela Mexicana incorpora la educación socioemocional como eje transversal, al reconocer que el aprendizaje pleno ocurre cuando el niño logra integrar el sentir, el pensar y el actuar. El aprendizaje es integral, inclusivo y equitativo, con un enfoque centrado en el bienestar socioemocional de los alumnos.

Por lo anterior se requiere promover un ambiente emocional positivo en el aula de preescolar que potencie el aprendizaje, la convivencia y el desarrollo socioemocional de los estudiantes.

           ¿Qué implica para la y los educadores?

  •     Implica favorecer la autorregulación emocional y la empatía en las interacciones escolares-
  •     Diseñar actividades que atiendan a los diferentes estilos de aprendizaje y a las inteligencias múltiples. Considerando el DUA
  •     Implementar estrategias de educación socioemocional para mejorar la autoestima, la confianza y el trabajo colaborativo.
  •     Evaluar el impacto del clima emocional en el rendimiento y participación de los estudiantes.

CONCLUSIÓN

          El ambiente emocional en Preescolar es un pilar fundamental en el aprendizaje de cada alumno, cuando este convive en una atmosfera de seguridad, respeto, empatía y motivación constante favorece su desarrollo integral, así como también se potencia sus diferentes formas de aprender, de acuerdo a sus propios estilos y capacidades.

          Al implementar en el aula estrategias pedagógicas sustentadas en la NEM, en las inteligencias múltiples, en los estilos de aprendizaje y en la educación socioemocional permite formar ciudadanos con pensamiento crítico, que

La implementación de estrategias pedagógicas sustentadas en la NEM, en las inteligencias múltiples, en los estilos de aprendizaje y en la educación socioemocional permite formar ciudadanos con pensamiento crítico, capaces de autorregularse, convivir armónicamente y enfrentar los desafíos del mundo actual.

En síntesis, invertir en un ambiente emocional positivo no solo impacta en el aprendizaje inmediato e integral de los niños en etapa preescolar, sino que sienta las bases para la formación de individuos plenos, creativos y socialmente responsables.

  

Referencias bibliográficas:

Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.

CASEL (2013). Effective Social and Emotional Learning Programs. Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning.

Gardner, H. (1993). Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences. New York: Basic Books.

Honey, P. & Mumford, A. (1986). The Manual of Learning Styles. Peter Honey Publications.

Kolb, D. A. (1984). Experiential Learning: Experience as the Source of Learning and Development. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.

Secretaría de Educación Pública (2022). Nueva Escuela Mexicana. Principios y fundamentos. SEP, México.