Escuelas con Alma:
Potenciando el Aprendizaje a través del bienestar Emocional.
El
bienestar emocional se ha convertido en un pilar fundamental en el ámbito
educativo. Es necesario tener una visión amplia y multidimensional de como las
escuelas pueden y deben fomentar entornos que no solo promueven el aprendizaje
académico, sino que prioricen el desarrollo emocional de los alumnos.
Existe
la necesidad de adoptar un enfoque holístico hacia el bienestar en la escuela
que implica reconocer que el aprendizaje no puede desligarse de la salud
emocional; hoy en día como resultado de la pandemia los alumnos y alumnas
experimentan altos niveles de estrés, ansiedad, aislamiento o cualquier otra
forma de malestar psicológico que los lleva a tener dificultad para
concentrarse y por tanto, para aprender de manera efectiva.
En
este sentido el bienestar emocional no es solo un complemento al éxito
académico, sino un componente esencial para alcanzarlo.
Por
años la educación tradicionalmente se ha centrado en el desarrollo del
intelecto, con un marcado olvido de lo emocional. Sin embargo, en todos los
tiempos siempre se ha planteado la necesidad de la educación integral, en tanto
que deben desarrollarse todas las dimensiones del individuo. Ello implica que
el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional.
Por
otro lado, la educación es un proceso caracterizado por la relación
interpersonal, la cual esta impregnada de factores emocionales y ello exige que
se le preste una atención especial a las emociones por las múltiples
influencias que tienen en el proceso educativo. Sin embargo, como afirma Tapia
(1998) el desarrollo emocional de los niños es ampliamente ignorado por el
curriculum escolar.
Quizás
los problemas de acoso escolar, la depresión juvenil y el comportamiento
disruptivo o escandaloso de los jóvenes, son evidencia de esta negligencia.
Ante
todas estas situaciones conviene hacerse las siguientes preguntas ¿Qué estamos
haciendo para cambiar esta situación?
¿Cómo
estamos orientando la educación de nuestros jóvenes para contribuir a que esto
esté ocurriendo?
La
crisis de los sistemas escolares
Sobre
esta problemática mencionare a Coombs (1971) señala la profunda crisis de la
institución escolar en la sociedad industrial moderna, atribuyendo esta crisis
a los rápidos e intensos cambios que afectan a la sociedad y a los cuales la
escuela no puede o no sabe adaptarse. Tres son los factores que explican esta
profunda crisis de la institución escolar.
a)
La sociedad moderna presenta un ritmo de
cambio muy acelerado y rápido
b)
La adaptación de la escuela a estos
cambios sociales no tiene el mismo ritmo, la escuela presenta un cambio más
lento
c)
Se produce un importante desajuste entre
la escuela y la sociedad, que provoca una crisis estructural y funcional de la
escuela.
En
relación a la educación como proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida
de las personas y en todos los espacios sociales, es obligado referirnos al
ultimo informe de la Unesco sobre la educación en el siglo XXI presidida por J.
Delors. En ese informe se lee lo siguiente” la educación de estructurarse en
torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida
serán para cada persona, los pilares de conocimiento: aprender a conocer, es
decir adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder
influir sobre el propio entorno, aprender a vivir juntos, para participar y
cooperar con los demás en todas las actividades humanas, aprender a ser, un
proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores” (Delors, 1996)
Nadie
duda que dos de los cuatro pilares actúan en el mismo sentido directo con los
contenidos de la educación social.
Es
necesario mencionar que la familia moderna también se encuentra en crisis,
sufriendo profundas transformaciones en sus estructuras y formas de
funcionamiento. Ya que la familia no desarrolla en la sociedad occidental todas
aquellas funciones educativas y socializadoras que en otras épocas históricas
había desarrollado con tanto éxito.
Por
consiguiente, es necesario mencionar a Bisquerra (2000:243) quien define la
educación emocional como:
“Un
proceso educativo, continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo
emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo,
constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad
integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades
sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor
los retos que se planteen en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad
aumentar el bienestar personal y social”
Por
su parte Greeberg (2000:41) sostiene que si queremos enseñar las habilidades
necesarias para la inteligencia emocional será necesario que en las escuelas y,
también en los hogares, se fomente el tipo de entorno emocional que ayude a las
personas a desarrollarse emocionalmente, del mismo modo en que se han creado
entornos físicos que fomenten el desarrollo corporal e intelectual.
Bisquerra
(2000:8) advierte sobre la necesidad de diferenciar lo que podría llamarse
educación afectiva y educación del afecto. Esto significa que la educación
afectiva en educación o educación afectiva se ha entendido como educar poniendo
afecto en el proceso educativo.
Siendo
también importante para conjugar una transformación que de una nueva manera de
insertar la importancia de las emociones en el aula encontrar los estilos de aprendizajes
que estén estrechamente vinculados con la metacognición y en especial con las
variables de las personas, el estilo de aprendizaje se define como la manera en
que la persona percibe, procesa, integra y recuerda información. Para Matthesws
y Hamby (1995) el estilo de aprendizaje es la manera en que aprendemos y nos
adaptamos al ambiente. Son las conductas que indican como se aprende. El estilo
de aprender integra al área cognitiva, afectiva, rasgos de personalidad y la
orientación particular que tenemos al percibir, interpretar y responder ante la
información.
Para
lograr un cambio significativo será necesario que los docentes adquieran
conocimientos sobre emociones y los incorporen su práctica educativa.
Así
como se sugiere la integración de actividades físicas y programas de mindfulness
que actúen como estrategias para reducir el estrés y fomentar una mejor
regulación emocional entre los estudiantes.
Estas
actividades, combinadas con rutinas diarias, saludables pueden transformar las
aulas en espacios donde el aprendizaje es tanto intelectual como emocional.
Otro apoyo relevante es la inclusión de la tecnología (IA), como herramienta
para el seguimiento y apoyo al bienestar.
Las
tecnologías basadas en IA están diseñadas para identificar patrones de
comportamiento que podrían indicar problemas emocionales o mentales,
permitiendo que los maestros y orientadores intervengan a tiempo.
Referencias
bibliográficas
FROUFE
QUINTAS,sindo. Los ámbitos de intervención en la educación social. Aula, 1997, 9, 179-200
Varela
R. M (2006) Estilos de Aprendizaje, facultad de medicina UNAM, México, D, F
Vivas,G,
M (2003) La educación emocional: conceptos y fundamentos. Caracas, Venezuela
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