sábado, 20 de septiembre de 2025

 Alvaro_Rodríguez_Activ.2_Unidad 2

Tema: El impacto del ambiente emocional en el aprendizaje escolar

Título: Hoy, más que formar para el trabajo, hay que formar para la vida.

Introducción

El aprendizaje escolar no puede verse solo como un acto meramente técnico-profesional, las tensiones sociales exigen que sus principales actores (docentes y directivos) reconozcan que sus alumnos y alumnas para enfrentar los retos personales, sociales y laborales cotidianos, necesitan de contar no solo con saberes, capacidades y desempeños profesionales, sino también, contar con habilidades emocionales, herramientas que le permitan lidiar con sus dificultades, enfrentarlas y salir avante. Pues en un mundo vertiginosamente cambiante, se requieren seres humanos altamente adaptables  (Fernández & Extremera, 2005).

 Ellas y ellos en el horizonte de la práctica escolar

El saber quiénes son nuestros alumnos, nos da la oportunidad de crear constructos de atención formativa. Bajo está tesis,  la teoría de Abraham Maslow que clasifica las necesidades humanas en una jerarquía ascendente (Elizalde, Martí, & Martínez, 2006): fisiológicas, seguridad, amor y pertenencia, estima y autorrealización o metanecesidades, nos da la oportunidad como docentes y/o directivos de ubicar cuáles son las necesidades e intereses de los alumnos; de tal forma que en la conjugación de varias de ellas podemos tener un acercamiento a interpretar ¿cómo podemos hacer de nuestra labor formativa, una acción de mayor impacto? pues al diseñar y ejercer estrategias de aprendizaje más acordes a las necesidades de nuestros estudiantes, tenemos la oportunidad de diseñar procesos de aprendizaje más significativos; ya que, de la manera en la que las y los alumnos aprenden (perciben, procesan, integran y recuerdan una información) es fundamental para entender su contexto y con ello, su realidad.

Por lo cual, el reconocer las necesidades humanas con los estilos de aprendizaje (Fortoul, Varela, Ávila, López & Nieto, 2006) de nuestros estudiantes, nos permite diseñar y realizar procesos de enseñanza-aprendizaje más acordes a sus habilidades y destrezas; así como, el que ellos mismos conozcan su propio estilo de aprendizaje, les ayuda a mejorar su capacidad para aprender, ya que permite que ellos y ellas controlen, dirijan y marquen los tiempos de su proceso de estudio.

Procesos en los cuales, en ocasiones las y los estudiantes se implican plenamente en nuevas experiencias y se centran en las actividades con entusiasmo; son animadores, improvisadores, arriesgados y espontáneos (activo); analizan detenidamente antes de llegar a una conclusión y consideran las experiencias desde diferentes perspectivas (reflexivo); adaptan e integran sus observaciones en teorías lógicas y complejas. Son metódicos, lógicos, objetivos, críticos y estructurados (teóricos) o se centra en la experimentación activa y la búsqueda de aplicaciones prácticas (Pragmático) (Domínguez, Gutiérrez, Llontop, Villalobos & Delva, 2015); estilos de aprendizaje que dan la pauta a diseñar y posteriormente aplicar estrategias de aprendizaje más contextualizadas, interesantes y dinámicas.

 Formar, para enfrentar los retos del presente y futuro

Frente a los vertiginosos cambios económicos y sociales, generados por lo que algunos llaman la cuarta revolución industrial como resultado de los avances tecnológicos y la inteligencia artificial (Mejía-Jiménez, 2023) la sociedad en su dinamismo y transformación rápidamente está sufriendo cambios de época, lo que la lleva a cambiar aceleradamente de cultura, de necesidades e intereses; siendo en este contexto, donde los últimos estudios sobre el aprendizaje nos llevan a reconocer que hoy las y los estudiantes no requieren solo aprender a aprender y aprender a hacer (UNESCO, 1996), hoy más que nunca demandan el desarrollo de habilidades emocionales y sociales (Fernández & Extremera, 2005).

Es en este contexto, donde la escuela no debe estar ocupada solo en desarrollar procesos cognitivos y habilidades técnicas y/o laborales, sino también en blindar a sus estudiantes con saberes, habilidades y ejercicios que les permitan enfrentar los retos que la vida les va presentando en lo personal, social y laboral, a fin de saber cómo manejar sus emociones ante cualquier dificultad. Situación que lleva a los docentes y directivos a ver a sus estudiantes no solo como un actor más de los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino como un “suprasistema” compuesto por una serie de subsistemas que van desde lo físico, químico, biológico, psicológico, social, cultural, ético-moral y espiritual (Martínez, 2009) y que, en la atención y composición de estas dimensiones los alumnos y alumnas van desarrollando su personalidad. Dimensiones que ante la falta de armonía de alguna de ellas, puede provocar procesos patológicos de diversa índole (2009), como la ansiedad, la baja autoestima, el miedo, la indolencia, el desinterés, la apatía, la depresión; en este sentido, uno de los grandes desafíos de nuestras instituciones educativas, es preocuparse y ocuparse por generar no sólo una formación académica de excelencia, sino también de dotar a las y los educandos de las herramientas necesarias para el manejo de sus emociones; pues muchos de los problemas a los que se enfrentan las y los estudiantes en su cotidianidad, no los atienden por la falta de información, sino a la falta de no saber cómo actuar frente a ellos.

Mayer y Salovey (1997) definen la Inteligencia Emocional (IE) como “una inteligencia genuina basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación al pensamiento”, por lo cual, su modelo de IE determina la importancia de desarrollar cuatro habilidades básicas:

  •        Percibir, valorar y expresar emociones con exactitud.
  •       Acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.
  •        Comprender emociones y el conocimiento emocional.
  •       Regular las emociones para promover un crecimiento emocional e intelectual.

Conclusiones

Un ambiente emocional positivo escolar, es hablar de una escuela que se preocupa por conocer las necesidades humanas de sus estudiantes y los estilos de aprendizaje de sus alumnos. Una institución escolar preocupada por hacer de su labor una función realmente formativa, humana e integral; una escuela que no solo se preocupa porque sus alumnos obtengan y fortalezcan sus competencias disciplinares y profesionales, sino fortalezcan sus valores, sus competencias genéricas y adquieran habilidades emocionales, pues frente a un cambio de época, se requieren alumnos y alumnas que sean resilientes, adaptables, flexibles, comprensibles y maduros al aceptar que las caídas son parte del crecimiento y que el saber qué hacer frente a un obstáculo, un reto, un miedo, un desafío, la única respuesta es levantarse y seguir aprendiendo. Pues caerse es parte de la vida, el levantarse, en parte del crecimiento.

Referencias Bibliográficas

Domínguez Rodríguez, H. D. J., Gutiérrez Limón, J. A., Llontop Pisfil, M., Villalobos Torres, D., & Delva Exume, J. C. (2015). Estilos de aprendizaje: un estudio diagnóstico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Revista de la Educación Superior, 44(175), 121-140. https://doi.org/10.1016/j.resu.2015.06.006

 Elizalde Hevia, A., Martí Vilar, M., & Martínez Salvá, F. A. (2006). Una revisión crítica del debate sobre las necesidades humanas desde el Enfoque Centrado en la Persona. Polis, Revista Latinoamericana, 5(15). https://doi.org/10.4067/S0718-65682006000100008

 Fernández-Berrocal, P., & Extremera, N. (2005). La inteligencia emocional y la educación de las emociones desde el modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), 63-93. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27411927005

 Fortoul, T. I., Varela Ruíz, M., Ávila Costa, M. R., López Martínez, S., & Nieto, D. M. (2006). Factores que influyen en los estilos de aprendizaje en el estudiante de medicina. Revista de la Educación Superior, 35(138), 55-62. https://doi.org/10.36857/resu.2006.138.218

 Martínez Miguélez, M. (2009). Dimensiones básicas de un desarrollo humano integral. Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, 8(23), 119-138. https://doi.org/10.4067/S0718-65682009000200007

 Mayer, J. D., & Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? En P. Salovey & D. Sluyter (Eds.), Emotional development and emotional intelligence: Educational implications (pp. 3-31). New York: Basic Books.

 Mejía-Jiménez, M. R. (2023). Cambio de época y su impacto en la educación. Praxis & Saber, 14(38), 148-165. https://doi.org/10.19053/22160159.v14.n38.2023.15043

 UNESCO. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors. París: UNESCO.

 

El Clima del Alma: Cómo el Ambiente Emocional Moldea el Aprendizaje Escolar

 

El Clima del Alma: Cómo el Ambiente Emocional Moldea el Aprendizaje Escolar

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.

Pero enfadarse con la persona adecuada,

 en el grado exacto, en el momento oportuno.

Con el propósito justo y del modo correcto, eso,

ciertamente, no resulta tan sencillo.

 

 Aristóteles, Ética a Nicómaco.

Resumen

El presente artículo examina la intrincada relación entre el ambiente emocional y el proceso de aprendizaje en el contexto escolar. Se argumenta que el aprendizaje no es meramente un acto cognitivo, sino un proceso holístico profundamente influenciado por el estado emocional del estudiante. A partir de una revisión de literatura especializada, se abordan conceptos como la educación emocional, los estilos de aprendizaje y la teoría de las inteligencias múltiples, para sustentar la tesis de que un clima escolar de seguridad, apoyo y valoración de la diversidad es fundamental para el desarrollo integral del alumno y la consecución de resultados académicos óptimos. Se analiza cómo la falta de atención a este aspecto puede generar barreras significativas, y se destaca el papel crucial de los docentes, el liderazgo escolar y la participación comunitaria en la creación de un ecosistema educativo que fomente el bienestar emocional como pilar del aprendizaje.

 

Introducción

En la vasta literatura pedagógica y psicológica, el aprendizaje ha sido tradicionalmente abordado desde una perspectiva predominantemente cognitiva, enfocada en la adquisición, procesamiento y retención de la información. Sin embargo, este enfoque, por sí solo, resulta incompleto para comprender la totalidad del proceso educativo. La investigación contemporánea y la experiencia en el aula demuestran que el factor emocional es una variable determinante en la capacidad de los estudiantes para aprender. Un estilo de aprendizaje, entendido como la forma en que una persona "recibe, procesa, integra y recupera la información", no solo se ciñe a lo cognitivo, sino que también involucra "áreas cognitivas y emocionales, rasgos de carácter y las inclinaciones particulares" (Varela Ruiz, 2006).

Este artículo tiene como propósito profundizar en el impacto del ambiente emocional en el aprendizaje escolar, defendiendo que una educación que no atiende al bienestar del estudiante no puede ser verdaderamente integral. A través de la discusión de conceptos clave como la educación emocional, los estilos de aprendizaje y las múltiples inteligencias, se busca construir un argumento sólido sobre la necesidad de transformar el paradigma educativo, poniendo al alumno en el centro de un proceso que valora sus emociones, su diversidad y su individualidad. Se argumenta que la implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), si bien es una aspiración, se ve desafiada por la falta de integración efectiva de estos principios en la práctica docente y la cultura escolar.

Sólo se puede ver correctamente con el corazón;

 lo esencial permanece invisible para el ojo.

Antoine de Saint-Exupéry, El principito

Desarrollo

El ambiente emocional de una institución educativa es un factor sistémico que incide directamente en la motivación y la capacidad de los estudiantes. Un entorno positivo, caracterizado por el respeto, la empatía y la seguridad, actúa como un "satisfactor" de las necesidades humanas básicas. Cuando las necesidades emocionales del estudiante son atendidas, la ansiedad y el miedo disminuyen, permitiendo que la energía cognitiva se dirija hacia el aprendizaje y la creatividad (Elizalde Hevia, Martí Vilar & Martínez Salvá, 2006). Por el contrario, un ambiente negativo puede generar estrés, lo que bloquea los procesos de aprendizaje y obstaculiza el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales.

La educación emocional se presenta como un componente fundamental para abordar este desafío. Según Mireya Vivas García (2006), la formación emocional es un proceso que requiere "un cambio de perspectiva acerca del papel del maestro, de la escuela y de las interacciones en el aula". Este cambio de perspectiva es fundamental para reconocer que cada estudiante es único y aprende de manera diferente. La teoría de las múltiples inteligencias de Howard Gardner refuerza esta idea, rompiendo con el paradigma de una inteligencia única y general, y generando "nuevas prácticas pedagógicas e institucionales" que valoran la pluralidad de las capacidades de cognición (Amarís Macías, 2006).

El reconocimiento de los estilos de aprendizaje es otro pilar en la construcción de un ambiente educativo emocionalmente inteligente. Investigaciones sobre estilos de aprendizaje, como las basadas en el modelo de Kolb o el cuestionario Honey-Alonso, han demostrado que los estudiantes tienen preferencias en la forma en que procesan la información, clasificándolos como "activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos" (Domínguez Rodríguez et al., 2006). Un docente que comprende estas diferencias puede adaptar sus métodos de enseñanza para crear un ambiente más inclusivo y efectivo. Por el contrario, la imposición de un único método pedagógico, como la memorización o la conferencia, genera frustración y desaliento, erosionando la confianza del estudiante y su conexión con el aprendizaje.

El liderazgo escolar y la formación docente son catalizadores clave en esta transformación. El documento de diagnóstico sobre la educación integral en Zacatecas subraya que los maestros necesitan "formación constante no solo sobre el contenido de la Nueva Escuela Mexicana, sino también sobre estrategias de enseñanza innovadoras que se alineen con sus principios". Sin esta formación, la resistencia al cambio es inevitable, y cualquier esfuerzo por implementar un enfoque humanista y centrado en el alumno se convierte en una mera "simulación". La educación emocional, por su parte, aún no se ha "generalizado de una manera sistemática" en los programas de formación docente, lo que demuestra una debilidad sistémica que impide que los educadores estén plenamente preparados para reconocer y responder a la diversidad de sus estudiantes (Vivas García, 2006).

Finalmente, el entorno cultural y social también ejerce una influencia crucial. El valor del entorno para el desarrollo del intelecto humano es reconocido por Gardner. La NEM, en su enfoque integral, busca la participación activa de los padres y la sociedad. Sin embargo, la apatía o la cultura clientelar pueden minar estos esfuerzos, lo que a su vez afecta negativamente el ambiente emocional que rodea al estudiante.

Conclusiones

La educación integral, en el marco de la NEM, exige una redefinición del aprendizaje que trascienda lo puramente académico para abrazar la dimensión emocional del ser humano. La evidencia sugiere que un ambiente escolar que promueve la seguridad, el apoyo y la valoración de las diferencias individuales es un requisito indispensable para el desarrollo pleno del potencial de cada estudiante. El diagnóstico de la secundaria en Zacatecas revela una brecha entre la aspiración de la NEM y la realidad, donde la falta de una pedagogía inclusiva, la resistencia al cambio docente y la desconexión con la comunidad persisten como barreras significativas. La formación y capacitación de los maestros, la promoción de un liderazgo colaborativo y la activa participación de la comunidad son vitales para superar estas resistencias. En última instancia, el verdadero éxito de la educación no se medirá solo por los resultados en pruebas estandarizadas, sino por la capacidad de las escuelas para cultivar un clima emocional que nutra la curiosidad, la creatividad y el bienestar de cada estudiante.

 

 

JOSÉ ROGELIO AGUILAR ESQUIVEL.

 

 

 

Referencias Bibliográficas

·         Amarís Macías, M. (2006). Las múltiples inteligencias. Revista Electrónica de Desarrollo de Competencias (REDEC), 5(1), 1-10.

·         Domínguez Rodríguez, H. J., Gutiérrez Limón, J. A., Llontop Pisfil, M., Villalobos Torres, D., & Delva Exume, J. C. (2006). Estilos de aprendizaje: un estudio diagnóstico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 11(31), 1163-1181.

·         Elizalde Hevia, A., Martí Vilar, M., & Martínez Salvá, F. A. (2006). Una revisión crítica del debate sobre las necesidades humanas desde el Enfoque Centrado en la Persona. Polis. Revista Latinoamericana, 13.

·         Varela Ruiz, M. E. (2006). Estilos de aprendizaje. Mensaje Bioquímico, 30(2), 115-121.

·         Vivas García, M. (2006). La educación emocional: conceptos fundamentales. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 9(1), 1-13.

·         José Aguilar. (n.d.). Diagnóstico sobre los Problemas de la Educación Integral, Unidad 1. [Documento de trabajo].

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“EL AMBIENTE EMOCIONAL DECISIVO EN EL APRENDIZAJE INTEGRAL EN LA ETAPA PREESCOLAR”

 

INTRODUCCIÓN

          El ambiente emocional en el aula de preescolar es decisivo para que el aprendizaje integral de nuestras niñas y niños se desarrolle de manera armoniosa, de ahí que la NEM reconoce la necesidad de que se considere no solo aspectos cognitivos, sino también los afectivos, sociales, culturales que influyen en su desarrollo personal como escolar.

          En esta etapa de formación que corresponde la fase 2 Preescolar, las emociones van regulando la motivación, la atención y la disposición para el buen desarrollo de los aprendizajes, influyen de manera significativa en cada niño, permitiéndole procesar la información de una manera personal que coadyube a potencializar sus conocimientos, habilidades.

 Las teorías de los estilos de aprendizaje (Kolb, 1984; Honey y Mumford, 1986), las inteligencias múltiples (Gardner, 1993) y la educación socioemocional (Bisquerra, 2000; CASEL, 2013) permiten analizar cómo un clima emocional positivo favorece la adquisición de aprendizajes significativos y el desarrollo integral en la infancia.

DESARROLLO

          Dentro de los grandes desafíos que hoy enfrentamos en la comunidad preescolar del siglo XXI se encuentra el reconocer y potenciar a nuestros niños donde ellos puedan reconocerse como el centro y motor de su propio proceso de formación, en la actualidad los niños no quieren esforzarse por aprender, se desesperan y quieren que el adulto les diga tal cual cómo hacer o no hacer las actividades incluso se resisten a las lúdicas, motoras (gruesas y finas) con que materiales, les cuesta trabajo centrar su atención, los berrinches aumentan, la agresión hacia la situación y a las personas como si mismo se ponen de manifiesto; no obstante los adultos llámense padres, tutores, maestros, sociedad hemos influido para que este impacto en el ambiente emocional se vea alterado. Tenemos niños producto de un periodo pleno de miedos, aislamiento, sobreprotección, sobre estimulación por las redes tecnológicas y sociales, niños abandonados afectivamente que nacieron/crecieron durante el periodo más fuerte del COVID 19.

Se requiere sumar esfuerzos no solo por parte de las Instituciones educativas encargadas de la formación o de los educandos dentro del aula, sino también es importante que toda la comunidad escolar y social asumamos el rol que nos corresponde para poder comprender estos cambios sociales y emocionales, el asumir la empatía como Directivo ante lo que vive día a día nuestros maestros y apoyar planeaciones flexibles con ajustes razonables que permitan ver las múltiples condiciones que presentan los alumnos, sus estilos y ritmos de aprendizaje.

El ambiente emocional y el aprendizaje en preescolar: El aula es un espacio donde el ambiente emocional fluye de forma singular, de ahí la necesidad de favorecer la seguridad afectiva, la confianza y el respeto a la diversidad, al reconocer que cada niño y niña son seres únicos e irrepetibles.

La NEM propone un enfoque humanista e inclusivo, que busca atender las dimensiones socioemocionales con base para la formación de ciudadanos críticos, participativos. El propiciar en el aula un ambiente emocional negativo es decir con indiferencia, estrés o frustración limita la capacidad creativa, la curiosidad y el pensamiento crítico, por ende, es necesario fomentar un ambiente positivo que potencie la autorregulación emocional, la motivación intrínseca y la colaboración.

          Estilos de aprendizaje y emociones: Según Kolb (1984), los niños aprenden a través de experiencias concretas, observación reflexiva, conceptualización y experimentación activa. La disposición emocional influye en cada etapa del ciclo de aprendizaje. Las emociones positivas facilitan la atención y la memoria, mientras que las negativas la bloquen, modificando la manera en que cada estilo de aprendizaje se manifiesta en el aula.

          Las inteligencias múltiples y ambiente emocional: Howard Gardner (1993) sostiene que no existe una sola inteligencia, sino al menos ocho (lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista).      

          Cuando se desarrolla en el aula un ambiente emocional este facilita que el niño, la niña explore y desarrolle sus inteligencias. En un entorno de confianza se promueve la inteligencia interpersonal, mientras que la autorregulación emocional favorece la intrapersonal.

          Teorías de la personalidad y educación socioemocional: la personalidad durante la primera infancia se va moldeando en gran medida influida por el ambiente familiar como escolar; por ello, cuando existe un clima emocional favorable se refuerza la autoestima, la empatía y la residencia.

Kolb (1984): Los estilos de aprendizaje dependen de cómo cada niño procesa la experiencia. Las emociones influyen en cada etapa del ciclo del aprendizaje.

Gardner (1993): Las inteligencias múltiples muestran que cada niño posee fortalezas distintas; un ambiente emocional positivo permite explorarlas.

La educación socioemocional (Bisquerra, 2000) plantea el desarrollo de competencias como: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía, habilidades sociales y competencias para la vida y el bienestar.

          La Nueva Escuela Mexicana incorpora la educación socioemocional como eje transversal, al reconocer que el aprendizaje pleno ocurre cuando el niño logra integrar el sentir, el pensar y el actuar. El aprendizaje es integral, inclusivo y equitativo, con un enfoque centrado en el bienestar socioemocional de los alumnos.

Por lo anterior se requiere promover un ambiente emocional positivo en el aula de preescolar que potencie el aprendizaje, la convivencia y el desarrollo socioemocional de los estudiantes.

           ¿Qué implica para la y los educadores?

  •     Implica favorecer la autorregulación emocional y la empatía en las interacciones escolares-
  •     Diseñar actividades que atiendan a los diferentes estilos de aprendizaje y a las inteligencias múltiples. Considerando el DUA
  •     Implementar estrategias de educación socioemocional para mejorar la autoestima, la confianza y el trabajo colaborativo.
  •     Evaluar el impacto del clima emocional en el rendimiento y participación de los estudiantes.

CONCLUSIÓN

          El ambiente emocional en Preescolar es un pilar fundamental en el aprendizaje de cada alumno, cuando este convive en una atmosfera de seguridad, respeto, empatía y motivación constante favorece su desarrollo integral, así como también se potencia sus diferentes formas de aprender, de acuerdo a sus propios estilos y capacidades.

          Al implementar en el aula estrategias pedagógicas sustentadas en la NEM, en las inteligencias múltiples, en los estilos de aprendizaje y en la educación socioemocional permite formar ciudadanos con pensamiento crítico, que

La implementación de estrategias pedagógicas sustentadas en la NEM, en las inteligencias múltiples, en los estilos de aprendizaje y en la educación socioemocional permite formar ciudadanos con pensamiento crítico, capaces de autorregularse, convivir armónicamente y enfrentar los desafíos del mundo actual.

En síntesis, invertir en un ambiente emocional positivo no solo impacta en el aprendizaje inmediato e integral de los niños en etapa preescolar, sino que sienta las bases para la formación de individuos plenos, creativos y socialmente responsables.

  

Referencias bibliográficas:

Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.

CASEL (2013). Effective Social and Emotional Learning Programs. Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning.

Gardner, H. (1993). Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences. New York: Basic Books.

Honey, P. & Mumford, A. (1986). The Manual of Learning Styles. Peter Honey Publications.

Kolb, D. A. (1984). Experiential Learning: Experience as the Source of Learning and Development. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.

Secretaría de Educación Pública (2022). Nueva Escuela Mexicana. Principios y fundamentos. SEP, México.

Buen ambiente emocional, mejor aprovechamiento escolar.

 Agustin Llanas Juárez

El impacto ambiental de las emociones en el aprendizaje escolar

La palabra ambiente se refiere a todo lo que rodea a algo o a alguien. Puede referirse al entorno natural o artificial que permite la vida como el aire, el agua y los ecosistemas, o también a las condiciones sociales, económicas o culturales de un lugar o grupo, definimos el ambiente escolar como el entorno tanto físico como relacional de una institución educativa que impacta el bienestar y el éxito académico de los estudiantes. Incluye la relación entre alumnos, docentes y directivos, la seguridad física y emocional, la salud y la existencia de condiciones que fomentan un aprendizaje significativo, el respeto por la diversidad y un sentido de pertenencia.

Actualmente las investigaciones sobre los procesos de aprendizaje confirman que la emoción y la cognición son inseparables. Este vínculo crucial se manifiesta porque las emociones influyen en diversas capacidades cognitivas como la memoria, el razonamiento, la toma de decisiones y la actitud hacia el aprendizaje. Las emociones, ya sean positivas o negativas, juegan un papel esencial en el desempeño académico de los estudiantes, afectando directamente su capacidad para aprender y desarrollarse de manera integral.

En este sentido, si las emociones definen el espacio de acciones posibles de realizar, entonces, las emociones constituyen el aspecto de mayor relevancia para facilitar los aprendizajes en educación: emociones positivas o gratas permitirán la realización de acciones favorables para el aprendizaje, emociones negativas o no gratas no lo permitirán. En el caso de la interacción en el aula, las emociones que fundan las acciones de los estudiantes serían determinantes para el curso que sigue su aprendizaje, esto al favorecer o limitar acciones de una cierta clase según sea la emoción que las sustente. De acuerdo con lo anterior un alumno con miedo, molesto o aburrido no realizará acciones que favorezcan su desarrollo académico, por el contrario, un alumno motivado, cómodo, seguro e interesado sí podrá hacerlo, favoreciendo así la construcción de su aprendizaje.

Por otro lado, el desarrollo de la inteligencia emocional dentro del ámbito educativo ha demostrado ser una herramienta poderosa para mejorar el rendimiento académico y las habilidades sociales de los estudiantes. Este concepto, popularizado por Daniel Goleman (1995), abarca la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar nuestras emociones y las de los demás. Al fomentar una inteligencia emocional sólida desde una edad temprana, los estudiantes aprenden a manejar sus emociones negativas y a mantener las positivas, lo que les permite desarrollar competencias críticas como la tolerancia a la frustración y el asertividad. Salovey y Mayer (1990), definen también la inteligencia emocional como “una forma de inteligencia social que implica la habilidad para dirigir los propios sentimientos y emociones y los de los demás, saber discriminar entre ellos y usar esta información y la propia acción”.

Por lo cual, los docentes no deben centrarse únicamente en la enseñanza de modelos de conductas correctos, sino también de prestar atención a los sentimientos y emociones de sus alumnos. En este contexto los docentes se convierten en los principales lideres emocionales lo que implica el hecho de actuar como ejemplo y modelo a seguir, ya que, si es capaz de captar, comprender y regular las emociones de su grupo, conseguirá el equilibrio emocional del mismo.

Podemos resumir, que las emociones impactan profundamente en el aprendizaje de niños, adolescentes y jóvenes, ya sea para promover la motivación, mejorar la atención o regular el estrés, el manejo adecuado de las emociones es crucial para un desarrollo académico pleno. Esto define la importancia de integrar la educación emocional en los currículos escolares para lograr un desarrollo académico y personal más equilibrado y no debe ser vista como un complemento, sino como un componente fundamental en el proceso educativo. Para autores como Steiner y Perry (1997:27) la educación emocional debe dirigirse al desarrollo de tres capacidades básicas:” la capacidad para comprender las emociones, la capacidad para expresarlas de una manera productiva y la capacidad para escuchar a los demás y sentir empatía respecto de sus emociones.

Por lo tanto, el clima emocional es el ambiente psicológico y afectivo que se genera en el aula, y que influye profundamente en la disposición de los estudiantes para aprender, convivir y participar. No es algo que se da o se genera por sí solo, sino que se construye activamente, por lo que un ambiente emocional positivo en el aula o en la escuela es fundamental para que los docentes y alumnos logren mejores resultados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Referencias bibliográficas

Vivas García, Mireya, La educación emocional: conceptos fundamentales

Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, vol.4, núm. 2, diciembre, 2003, p. 0

Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas, Venezuela.

Ibañes, Nolfa, Las emociones en el aula.

Estudios Pedagógicos, núm. 28, 2002, pp. 31-45

Universidad Austral de Chile, Valdivia, Chile.

La inteligencia emocional en el contexto educativo, disponible en www.afoe.org/inteligencia-emocional/.

Gardner, H. (1993). Estructuras de la mente: la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Fondo de Cultura Económica. México.

Goleman, D. (1995). La Inteligencia emocional. Buenos Aires: Javier Vergara Editor.


jueves, 18 de septiembre de 2025

Emociones que Enseñan: El Clima Afectivo como Motor del Aprendizaje en Preescolar

 Introducción

El aprendizaje en la infancia es un proceso integral que no depende únicamente de la transmisión de conocimientos, sino que también está mediado por factores emocionales y sociales.

Diversas investigaciones señalan que la educación emocional es fundamental para el éxito académico y personal, ya que los niños aprenden mejor cuando se sienten seguros y comprendidos en su entorno escolar (Retana, 2012).

El presente artículo analiza el impacto del ambiente emocional en el aprendizaje escolar de los niños de tercer grado de preescolar, presentando los beneficios de un clima afectivo positivo, las consecuencias de un entorno negativo y las estrategias docentes que permiten fortalecer el desarrollo integral de los estudiantes.

Desarrollo

1. El aprendizaje en preescolar: más allá de lo académico

El preescolar no solo es un espacio para adquirir conocimientos iniciales sobre números o letras, sino un escenario donde los niños desarrollan la capacidad de reconocer y manejar emociones, así como de convivir con otros.

De acuerdo con Guevara (2020), el aprendizaje socioemocional constituye un fundamento indispensable de la educación en los primeros años, pues permite a los niños comprender sus emociones, establecer relaciones saludables y regular sus conductas. Esto demuestra que la enseñanza en preescolar no puede desvincularse de lo afectivo, ya que el niño aprende de manera integral.

2. El ambiente emocional como mediador del aprendizaje

El ambiente emocional hace referencia al clima afectivo que se genera en el aula a partir de las interacciones entre docentes, alumnos y compañeros. Cuando dicho ambiente es positivo, los niños experimentan sentimientos de confianza, aceptación y motivación. Por el contrario, un clima negativo puede provocar ansiedad, temor o apatía, afectando directamente los procesos cognitivos.

Sánchez, Gallimore, Córdova y Carrasco (2024) sostienen que un entorno social y emocionalmente favorable fortalece la autoestima de los niños, lo que les permite enfrentar las actividades académicas con mayor seguridad. Así, el ambiente emocional no solo influye en la disposición para aprender, sino también en la construcción de una identidad positiva.

3. Consecuencias de un ambiente emocional negativo

Un aula con un ambiente emocional desfavorable puede generar consecuencias negativas que van más allá del ámbito escolar. Según García (2019), los niños que crecen en contextos educativos con escaso acompañamiento emocional presentan mayores dificultades para expresar sus sentimientos, lo que puede derivar en aislamiento o conductas problemáticas.

Entre las principales consecuencias destacan:

  • Ansiedad y miedo al error, que inhiben la participación activa.
  • Bloqueos cognitivos, que afectan la memoria y la concentración.
  • Desmotivación, expresada en apatía hacia las actividades escolares.
  • Baja autoestima, que repercute en la seguridad personal y en la relación con sus compañeros.

4. Estrategias docentes para fortalecer el clima afectivo

El docente es el principal responsable de generar un ambiente emocional positivo en el aula. Su forma de comunicarse, de organizar las actividades y de responder a las emociones de los estudiantes influye directamente en la calidad del clima escolar.

Algunas estrategias efectivas son:

  • Validar las emociones de los niños, reconociendo lo que sienten y ayudándolos a poner en palabras sus estados emocionales (Julca, 2021).
  • Incorporar dinámicas de juego colaborativo, que favorecen la cooperación, el respeto y la empatía.
  • Usar el cuento y las artes como medios para que los niños proyecten y comprendan emociones.
  • Reconocer el esfuerzo, más allá del resultado, para fortalecer la autoestima y la motivación (Retana, 2012).
  • Modelar conductas positivas, ya que el maestro se convierte en ejemplo de respeto, tolerancia y resolución de conflictos.

Conclusiones

El ambiente emocional en el aula es un factor decisivo en el aprendizaje escolar, especialmente en tercer grado de preescolar, cuando los niños se encuentran en plena formación socioemocional. Un clima positivo favorece la motivación, la creatividad y la seguridad, mientras que un entorno negativo limita la capacidad de aprender y convivir.

El desafío docente consiste en comprender que enseñar implica también educar las emociones, reconociendo la importancia del afecto en la formación académica. Promover aulas emocionalmente sanas no solo impacta en el rendimiento escolar inmediato, sino que también fortalece la autoestima, la convivencia y la capacidad de los niños para enfrentar con resiliencia los retos de la vida.

Referencias

 

EL AMBIENTE SOCIO-EMOCIONAL EN EL AMBITO ACADEMICO ACTUAL

 

MARTHA LAURA RODRIGUEZ

 

EL AMBIENTE SOCIO-EMOCIONAL EN EL AMBITO ACADEMICO ACTUAL

 

INTRODUCCION:

En los últimos años la comunidad en general ha sido testigo de cambios emocionales ocasionados por diversas causas ya sean de carácter personal, familiar o social y todas ellas desembocan en el desarrollo integral que toda persona debe contener.

En las instituciones educativas se refleja todo lo que los alumnos y alumnas adquieren en los diversos contextos que lo rodean y las expresiones de un desequilibrio emocional muy a menudo suele contagiar a otras personas.

Como se menciona causas hay demasiadas, pero lo importante es saber identificar y gestionar las emociones que enfrentamos para poder llevar una vida mas placentera en todos los aspectos.

 

DESARROLLO

Las condiciones sociales influyen de manera extremadamente profunda en las conductas de las personas, la sociedad se ve inmersa en un cambio constante al cual las personas deben adaptarse de acuerdo a sus condiciones y posibilidades, para Rogers, esta capacidad de adaptación es parte del ser humano y a esta cualidad la denominó “Tendencia actualizante”, somos testigos de los avances tecnológicos al minuto lo cual, en primera instancia, es un beneficio para todos, por ejemplo el uso del internet y de la telefonía móvil siempre y cuando se usen como instrumento de trabajo y accesibilidad responsable, pero nos hemos dado cuenta del otro lado de la moneda puesto que estos recursos han llegado a interferir profundamente en la situación emocional de  pequeños (que es lo más lamentable) y de grandes ya que no ejercen esa responsabilidad de uso de que se hablaba anteriormente, vemos como niños y niñas al estar en casa sufren accidentes por no tener la atención de un adulto, acceden a redes sociales que no deberían de ser para ellos , exploran en internet material no apto, tienen acceso al teléfono móvil donde pueden proporcionar información que los pone en peligro, las emociones que les generan estos avances tecnológicos las manifiestan dentro de las aulas, llevándolos a actuar de forma impulsiva con sus compañeros y maestras, las formas de expresión también son muestra de las emociones que derivan de esos recursos tecnológicos, los juegos que realizan ya están más enfocados a la violencia quedando en el olvido los juegos tradicionales que deben ser rescatados en las instituciones educativas pero que en ocasiones les resultan aburridos porque están acostumbrados a lo audiovisual, hasta las canciones que suelen entonar repetidamente y que aprenden con mucha facilidad, y de esta manera la influencia social no favorece al desarrollo integral, y muchas veces son un espejo del desequilibrio emocional de sus padres o cuidadores que también han sido afectados. Albert Bandura y Vygotsky proponían que el ambiente era parte importante en el aprendizaje; pero estos aspectos que ya forman parte del ambiente no son tan favorables; por otra parte, tenemos los avances científicos que si son para beneficio de todos en cuanto a la invención de aparatos e instrumentos clínicos, así como la elaboración de medicamentos que cada vez curan más enfermedades.

El ser humano debería ser integral por excelencia, pero esta condición nos llevaría a una homogeneidad y no contaríamos con las especialidades e inventores que nos ofrecen una vida más fácil y cómoda, Gardner da un nuevo significado al esquema tradicional de inteligencia refiriéndose con él a una amplia variedad de capacidades humanas de ahí surge la importancia de saber valorar lo que cada individuo sabe hacer Rogers, concibe al ser humano desde una perspectiva positiva “El hombre es bueno y saludable por excelencia”.

Coombs (1971) menciona que: a). La sociedad moderna presenta un ritmo de cambio muy acelerado y rápido, b).- La adaptación de la escuela a estos cambios sociales no tiene el mismo ritmo, la escuela presenta un ritmo de cambio más lento, c).-Se produce un importante desajuste entre la escuela y la sociedad que provoca una crisis estructural y funcional en la escuela.

Estas aportaciones vislumbran la realidad de la educación en la actualidad.

La educación, sin embargo, tiene que ir a la par de la ciencia y la tecnología ya que los cambios  en las personas también están en movimiento debido precisamente por esa adaptación que intentan lograr,

Anteriormente se creía que solo en la escuela desarrollábamos capacidades, habilidades y conocimientos, que adquiríamos aprendizajes esperados para luego aplicarlos en nuestra vida diaria, competencias  para resolver los problemas que se nos presentaran en cualquier contexto y ahora los alumnos deben adquirir competencias para la vida desde un enfoque humanista que pone al niño al centro de la educación sin dejar de lado sino llevar de la mano su contexto social.

Edgar Faure (1973) y Coombs (1971,1985) un nuevo concepto de educación, rompe la vieja visión de la educación como algo que se producía durante la infancia y en la institución escolar, Esta nueva concepción afirmaba que la educación era un proceso que se desarrollaba a lo largo de todas las etapas evolutivas de la persona y en todos los espacios sociales.

 

CONCLUSION

Las situaciones, influencias y recursos que la sociedad en movimiento nos ofrece no son del todo buenas y tampoco del todo malas, lo importante es enseñar a los alumnos a que aprendan a identificar las emociones que les causan, que logren controlarlas y gestionarlas para que no se vea afectado su desarrollo educativo e integral. Wolton (1997) ¿Cuándo se reconocerá que el problema es socializar las técnicas y no tecnificar la sociedad?

 

BIBLIOGRAFIA

GERMAN, Adolfo Seelbach González. Teorías de la personalidad.2013 pags.47-59-62

MACIAS, M.A., (2002). Las múltiples inteligencias, pags. 27-38

MACIAS, María Amarís. Las múltiples inteligencias.2002 pag.6

FROUFE, Quintanas, Sindo. Los ámbitos de intervención en la educación social, pags.2-3-6