Introducción
La educación actual enfrenta el desafío de formar estudiantes que,
además de adquirir conocimientos académicos, desarrollen habilidades para comprenderse
a sí mismos, relacionarse de manera respetuosa con los demás y afrontar las
situaciones que se presentan en su vida cotidiana. En este sentido, la
educación socioemocional representa un componente fundamental de la formación
integral. Por ello, resulta indispensable que las escuelas generen ambientes en
los que niñas, niños y adolescentes se sientan escuchados, respetados y
acompañados durante su desarrollo.
El documento Sugerencias para el abordaje de las orientaciones El ABC de
las emociones en Educación Básica, publicado por la Secretaría de Educación
Pública en agosto de 2026, presenta una propuesta orientada a fortalecer el
bienestar socioemocional de las comunidades educativas mediante recursos
pedagógicos con un enfoque preventivo, formativo y comunitario.
La educación socioemocional como parte de la
formación integral
Uno de los principales aportes del documento es reconocer que el
bienestar emocional constituye un derecho humano y una dimensión fundamental de
la formación integral. Esta perspectiva permite comprender que las emociones no
deben considerarse elementos aislados de la enseñanza, sino aspectos que
intervienen directamente en la manera en que los estudiantes aprenden,
participan y establecen relaciones con otras personas.
Desde esta visión, educar emocionalmente implica favorecer que el
alumnado identifique lo que siente, comprenda las causas de sus emociones y
desarrolle recursos para expresarlas y regularlas de manera adecuada. También
significa aprender a reconocer los sentimientos de los demás, escuchar
diferentes puntos de vista y actuar con responsabilidad ante los conflictos.
Estas capacidades contribuyen a fortalecer la autoestima, la empatía, la
comunicación y la construcción de relaciones saludables.
El documento propone tres recursos complementarios: El ABC de las emociones. Orientaciones para docentes, El ABC de las
emociones. Orientaciones para las y los jóvenes y Actividades colectivas del
ABC de las emociones. En conjunto, estos materiales buscan proporcionar
herramientas para abordar el bienestar socioemocional desde distintas
perspectivas, mediante actividades que favorezcan la reflexión, la expresión
emocional, el trabajo colaborativo y la resolución pacífica de conflictos (SEP,
2026).
Es importante destacar que el desarrollo socioemocional no se alcanza mediante
una actividad aislada, sino a través de experiencias constantes que permitan a
los estudiantes poner en práctica lo aprendido.
La propuesta presentada en el documento guarda relación con el enfoque
humanista de la Nueva Escuela Mexicana, que busca una formación integral
vinculada con la realidad de las comunidades y orientada al desarrollo de una
ciudadanía crítica, participativa, creativa y solidaria. El documento destaca
que el Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022
promueve el desarrollo de saberes, capacidades, habilidades y actitudes que
permiten a niñas, niños y adolescentes comprender las realidades de las que
forman parte y actuar en favor del bienestar. Aunque el material se concentra
especialmente en adolescentes y jóvenes, sus orientaciones ofrecen elementos de
reflexión que pueden adaptarse a las necesidades del alumnado de primaria. Otro
aspecto relevante del documento es el papel que desempeñan las maestras y los
maestros en la creación de ambientes escolares seguros, inclusivos y
respetuosos de la diversidad. El texto destaca que las estrategias pedagógicas
deben relacionarse con la vida de los estudiantes y propiciar experiencias
significativas que favorezcan el autoconocimiento, la interacción social y el
entendimiento mutuo (SEP, 2026).No obstante, considero que este trabajo también
representa un desafío para los docentes, debido a que cada grupo presenta
necesidades y circunstancias particulares. Aunque el documento ofrece orientaciones
valiosas para fortalecer la educación socioemocional, su implementación
requiere compromiso, planeación y continuidad. Uno de los principales desafíos
consiste en evitar que las actividades se desarrollen únicamente como
ejercicios ocasionales, sin establecer una relación con las necesidades reales
del grupo ni con los propósitos educativos.
Otro desafío consiste en fortalecer la participación de las familias y
de la comunidad escolar. El desarrollo socioemocional no ocurre exclusivamente
dentro del aula, sino también en los espacios familiares y sociales donde las
niñas y los niños construyen sus formas de relacionarse. Por tanto, establecer
acuerdos de convivencia, mantener una comunicación respetuosa con las familias
y promover acciones compartidas de cuidado puede contribuir a que los
aprendizajes emocionales tengan continuidad en la vida cotidiana.
Conclusiones
Su principal aportación de este documento consiste en ofrecer orientaciones y recursos que favorecen
el autoconocimiento, la expresión y regulación de las emociones, la empatía, el
autocuidado y la construcción de relaciones basadas en el respeto y la
convivencia pacífica.
Desde la perspectiva de la Nueva Escuela Mexicana, esta propuesta
representa una oportunidad para fortalecer una educación humanista que
reconozca a los estudiantes como personas con experiencias, necesidades,
emociones y capacidades diferentes. En consecuencia, la práctica docente debe
considerar tanto los aprendizajes académicos como las condiciones emocionales y
sociales que influyen en la participación y el desarrollo del alumnado.
Como docente considero que uno de los principales retos consiste en
convertir estos planteamientos en acciones concretas, constantes y
contextualizadas. Escuchar a los estudiantes, promover el diálogo, acompañarlos
en la resolución de conflictos y generar ambientes inclusivos son prácticas que
contribuyen a construir una comunidad escolar más respetuosa y solidaria. Sin
embargo, estas acciones deben adaptarse a la edad y las necesidades del grupo,
aprovechando los principios de la propuesta sin perder de vista las
características propias de la educación primaria.
Asimismo, la educación socioemocional debe entenderse como una
responsabilidad compartida que requiere la participación de docentes, familias
y comunidad.
En conclusión, educar las
emociones también significa educar para la vida.
Por ello, el ABC de las emociones
puede constituir un recurso valioso para enriquecer la práctica docente,
siempre que su implementación responda a las necesidades reales del alumnado y
se acompañe de un compromiso permanente con su desarrollo integral.
Referencias bibliográficas
Secretaría de Educación Pública. (2022). Plan de estudio para la
educación preescolar, primaria y secundaria. SEP.
Secretaría de Educación Pública. (2026). Sugerencias para el abordaje de
las orientaciones El ABC de las emociones en Educación Básica. SEP. Agosto de
2026.