domingo, 21 de septiembre de 2025

Escuelas con Alma: Potenciando el Aprendizaje a travès del Bienestar Emocional

 

Escuelas con Alma: Potenciando el Aprendizaje a través del bienestar Emocional.

 

El bienestar emocional se ha convertido en un pilar fundamental en el ámbito educativo. Es necesario tener una visión amplia y multidimensional de como las escuelas pueden y deben fomentar entornos que no solo promueven el aprendizaje académico, sino que prioricen el desarrollo emocional de los alumnos.

Existe la necesidad de adoptar un enfoque holístico hacia el bienestar en la escuela que implica reconocer que el aprendizaje no puede desligarse de la salud emocional; hoy en día como resultado de la pandemia los alumnos y alumnas experimentan altos niveles de estrés, ansiedad, aislamiento o cualquier otra forma de malestar psicológico que los lleva a tener dificultad para concentrarse y por tanto, para aprender de manera efectiva.

En este sentido el bienestar emocional no es solo un complemento al éxito académico, sino un componente esencial para alcanzarlo.

Por años la educación tradicionalmente se ha centrado en el desarrollo del intelecto, con un marcado olvido de lo emocional. Sin embargo, en todos los tiempos siempre se ha planteado la necesidad de la educación integral, en tanto que deben desarrollarse todas las dimensiones del individuo. Ello implica que el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional.

Por otro lado, la educación es un proceso caracterizado por la relación interpersonal, la cual esta impregnada de factores emocionales y ello exige que se le preste una atención especial a las emociones por las múltiples influencias que tienen en el proceso educativo. Sin embargo, como afirma Tapia (1998) el desarrollo emocional de los niños es ampliamente ignorado por el curriculum escolar.

Quizás los problemas de acoso escolar, la depresión juvenil y el comportamiento disruptivo o escandaloso de los jóvenes, son evidencia de esta negligencia.

Ante todas estas situaciones conviene hacerse las siguientes preguntas ¿Qué estamos haciendo para cambiar esta situación?

¿Cómo estamos orientando la educación de nuestros jóvenes para contribuir a que esto esté ocurriendo?

 

La crisis de los sistemas escolares

Sobre esta problemática mencionare a Coombs (1971) señala la profunda crisis de la institución escolar en la sociedad industrial moderna, atribuyendo esta crisis a los rápidos e intensos cambios que afectan a la sociedad y a los cuales la escuela no puede o no sabe adaptarse. Tres son los factores que explican esta profunda crisis de la institución escolar.

a)     La sociedad moderna presenta un ritmo de cambio muy acelerado y rápido

b)     La adaptación de la escuela a estos cambios sociales no tiene el mismo ritmo, la escuela presenta un cambio más lento

c)      Se produce un importante desajuste entre la escuela y la sociedad, que provoca una crisis estructural y funcional de la escuela.

En relación a la educación como proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida de las personas y en todos los espacios sociales, es obligado referirnos al ultimo informe de la Unesco sobre la educación en el siglo XXI presidida por J. Delors. En ese informe se lee lo siguiente” la educación de estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida serán para cada persona, los pilares de conocimiento: aprender a conocer, es decir adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno, aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores” (Delors, 1996)

Nadie duda que dos de los cuatro pilares actúan en el mismo sentido directo con los contenidos de la educación social.

Es necesario mencionar que la familia moderna también se encuentra en crisis, sufriendo profundas transformaciones en sus estructuras y formas de funcionamiento. Ya que la familia no desarrolla en la sociedad occidental todas aquellas funciones educativas y socializadoras que en otras épocas históricas había desarrollado con tanto éxito.

Por consiguiente, es necesario mencionar a Bisquerra (2000:243) quien define la educación emocional como:

“Un proceso educativo, continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se planteen en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social”

Por su parte Greeberg (2000:41) sostiene que si queremos enseñar las habilidades necesarias para la inteligencia emocional será necesario que en las escuelas y, también en los hogares, se fomente el tipo de entorno emocional que ayude a las personas a desarrollarse emocionalmente, del mismo modo en que se han creado entornos físicos que fomenten el desarrollo corporal e intelectual.

Bisquerra (2000:8) advierte sobre la necesidad de diferenciar lo que podría llamarse educación afectiva y educación del afecto. Esto significa que la educación afectiva en educación o educación afectiva se ha entendido como educar poniendo afecto en el proceso educativo.

Siendo también importante para conjugar una transformación que de una nueva manera de insertar la importancia de las emociones en el aula encontrar los estilos de aprendizajes que estén estrechamente vinculados con la metacognición y en especial con las variables de las personas, el estilo de aprendizaje se define como la manera en que la persona percibe, procesa, integra y recuerda información. Para Matthesws y Hamby (1995) el estilo de aprendizaje es la manera en que aprendemos y nos adaptamos al ambiente. Son las conductas que indican como se aprende. El estilo de aprender integra al área cognitiva, afectiva, rasgos de personalidad y la orientación particular que tenemos al percibir, interpretar y responder ante la información.

Para lograr un cambio significativo será necesario que los docentes adquieran conocimientos sobre emociones y los incorporen su práctica educativa.

Así como se sugiere la integración de actividades físicas y programas de mindfulness que actúen como estrategias para reducir el estrés y fomentar una mejor regulación emocional entre los estudiantes.

Estas actividades, combinadas con rutinas diarias, saludables pueden transformar las aulas en espacios donde el aprendizaje es tanto intelectual como emocional. Otro apoyo relevante es la inclusión de la tecnología (IA), como herramienta para el seguimiento y apoyo al bienestar.

Las tecnologías basadas en IA están diseñadas para identificar patrones de comportamiento que podrían indicar problemas emocionales o mentales, permitiendo que los maestros y orientadores intervengan a tiempo.

 

Referencias bibliográficas

FROUFE QUINTAS,sindo. Los ámbitos de intervención en la educación social.  Aula, 1997, 9, 179-200

Varela R. M (2006) Estilos de Aprendizaje, facultad de medicina UNAM, México, D, F

Vivas,G, M (2003) La educación emocional: conceptos y fundamentos. Caracas, Venezuela

 

 

Benedyt Loera Castillo

BIENESTAR EMOCIONAL Y SU IMPACTO EN EL APRENDIZAJE

Introducción

El aspecto emocional es importante para una adecuada integración en el sistema educativo, quienes de nosotros no nos ha pasado alguna situación que merma nuestro estado emocional y vemos como se nos van las ganas de desarrollarnos en las áreas que son de nuestro agrado. El bienestar psicológico tiene un gran peso para el pleno desarrollo de nuestros estudiantes.

En el siguiente artículo, se expone como el sistema familiar es el punto de partida para una integración y contención emocional en la población en general y en lo estudiantes.

El desarrollo de las habilidades implicadas en la inteligencia emocional comienza en el hogar, principalmente a través de interacciones adecuadas entre padres, hijos y hermanos. Esto ocurre a través del modelaje de los padres y de las interacciones entre padres e hijos. (Vivas, 2003, p. 9)

Hoy en día vivimos inmersos en un mundo globalizado, que presenta deterioro en las estructuras sociales, donde vivir de prisa es la forma de vida de este siglo XXI.

Necesitamos tener un espacio para reflexionar si lo que estamos haciendo como sociedad es lo correcto en función de que cada día nos vemos más aislados de nuestros semejantes.

La escuela cobra relevancia en la manera de atender o abordar estas situaciones socioemocionales en nuestros estudiantes y como lograr obtener el máximo aprovechamiento académico de alumnos y alumnas, pese a un sistema familiar que no ha forjado una integración emocional en los estudiantes.

 Desarrollo

Es común encontrarnos con grandes estudiantes en el aspecto académico, con grandes habilidades en varias áreas del conocimiento, sin embargo, no se han desarrollado a plenitud, ya que en ocasiones presentan situaciones emocionales que impide se desprenda ese gran potencial.

Como es conocido, en la secundaria se caracteriza por que los estudiantes están pasando la etapa de la adolescencia. La cual es una etapa universal, en este sentido los estudiantes están precisamente en esa búsqueda de identidad, con lo cual están experimentando diversas cosas que son de su interés y lo que les parecía agradable un día al otro día ya no.

Los padres de familia son vistos como autoritarios e incluso como sus enemigos en algunas ocasiones, pero luego vuelven a verlos con amor y cariño.

Tal como señala Seelbach:

Desde el nacimiento, cada persona tiene su propia personalidad, aunque ésta no es determinante sino más bien hace referencia a ciertas características propias, que con el tiempo y con la influencia de diferentes factores se irá estructurando y modificando. (Seelbach, 2023, p. 8).

Si le súmanos todos los cambios psicológicos que implica la etapa de la adolescencia, además de un sistema familiar que presenta ciertas dificultades de integración, o donde los padres o madres de familia están trabajando dejando al cuidado a los hijos con sus abuelos o hermanos mayores, donde no se le da una atención adecuada a los estudiantes en lo que se requiere en la escuela.

Es decir, se requiere de un sistema familiar integrado, para esto, Seelbach, menciona:

Las habilidades de un individuo y su integración a los diferentes grupos sociales dependerán de la personalidad que desarrolle, y ésta permanecerá en el tiempo y de acuerdo a distintas situaciones. (Seelbach, 2023, p. 8)

De esta manera, cuando los estudiantes ven que a los padres/madres de familia que no les interesa la educación y que solo ven la escuela como una guardería, en la que no les interesa el aspecto académico. Los estudiantes empiezan a perder el ánimo y el interés, ya que en algunos estudiantes es importante que se les esté motivando externamente, que se les celebren sus logros. Si a lo anteriormente mencionado se le suma, en ocasiones el poco interés que muestran ciertos docentes en integrar diversas estrategias en su planeación para ofrecer a los estudiantes una educación equitativa e inclusiva, simplemente los estudiantes no logran sacar ese potencial referido al inicio del artículo.

Es por esta razón que es importante plantear una vía para comenzar a identificar el potencial de los estudiantes y es precisamente que cobra una gran importancia, la realización de un diagnóstico integral adecuado, en el que se van a definir y tomar en cuenta, los estilos y ritmos de aprendizaje, para que el docente  pueda integra a su planeación, sumado a esto, tomar en cuenta los intereses de los estudiantes. En base a lo anterior, estaremos hablando de una centralizando de los aprendizajes de los estudiantes, ofreciendo una educación de calidad y excelencia.

En base a lo anterior:

El objetivo es lograr un mayor aprovechamiento al mejorar los Estilos de Aprendizaje en los estudiantes, orientando el aprendizaje, seleccionando las estrategias didácticas competentes y el estilo de enseñanza más efectivo que permitan mejorar de manera significativa el rendimiento académico de los alumnos, al brindarles mayor confianza y optimizar sus posibilidades de éxito mejorando sus formas de aprender. (Domínguez, 2015. p. 127)

Considero que todos los proyectos académicos que se desarrollan en la escuela deben tener una visión comunitaria, es decir que sean bajo el enfoque situado, para que sean aplicables en la vida diaria.

De igual manera, es importante que en todos los proyectos que se desarrollen, el docente pueda integrar la autorregulación emocional, con la cual los estudiantes podrán desarrollarse planamente en sus actividades, podrán convivir en sociedad y estarán integrados en una comunidad educativa acorde a los principios de la NEM.

Es por esta razón que Froufe, refiere:

En general, existe un acuerdo en que la educación social es una práctica educativa multidimensional, que se articula en diferentes ámbitos o áreas de intervención versus actuación, como son aquellas que se relacionan con la Educación Social Especializada. (Froufe,1997, p. 186)

Para esto planteó algunas alternativas para abordar este tipo de metodología, con la cual los docentes pueden valorar los avances por medio de una escala de actitud, valores, conocimientos. Es decir, la evaluación no solo está compuesta por el aspecto conceptual, sino que también por el aspecto actitudinal, en el cual se pondrá de manifiesto la parte de una educación socioemocional.

Los referentes que mocionó para poder desarrollar este tipo de actividades están integrados en las siguientes premisas.

1. Se debe ver al sistema educativo como un sistema con cuatro elementos dinámicos: 1, Estudiantes. 2. Docentes, 3. Padres de familia y 4. Contexto.

2. Articular esfuerzos concretos para girar en direcciones paralelas y conseguir el mayor éxito posible.

3. Tener una visión integral, en la que se considere el aspecto emocional en el desarrollo de todos los proyectos pertenecientes a los diferentes campos formativos.

4. Enfatizar y recapitular los siguientes conceptos; las artes, inclusión y bienestar socioemocional.

Me parece muy interesante como podemos crear espacios de reflexión y proponer algunos planteamientos para maximizar el logro de aprendizaje en los estudiantes, de esta manera podremos aportar elementos indispensables a una educación socioemocional vinculada con los proyectos comunitarios.

 Conclusión

En conclusión, es preciso redefinir nuestra práctica docente creando políticas que generen espacios de interrelaciones entre los contenidos y el contexto. Además, que estén interactuando en todo momento por medio de diversas estrategias que fomenten un trabajo integral en el que se reconozca el papel protagonista de la escuela en conjunto con todo el sistema educativo. De esta manera los estudiantes tendrán la posibilidad de mostrarse ante la sociedad y porque no decirlo, de mostrarse ante el mundo.

 Bibliografía

Domínguez Rodríguez Heriberto de Jesús (2015) “Estilos de aprendizaje: Un estudio diagnostico en el centro universitario de ciencias económico-administrativas de la U de G. Anuies.

Froufe Sindo (1997) “Los ámbitos de intervención en la educación social” Facultad de ciencias sociales. Universidad de Salamanca.

Seelbach González German Adolfo (2013) “Teorías de la personalidad”. Red Tercer Milenio.

Vivas García Mireya (2003) “La educación fundamental: Conceptos fundamentales” Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, vol, 4, núm. 2, diciembre 2003, p. 0. Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas, Venezuela.

Plan de Estudios 2022. SEP

 


El papel de las emociones en el ámbito escolar



Gustavo Loera Castillo

El papel de las emociones en el ámbito escolar

En mi época de estudiante de educación básica, hace aproximadamente treinta años, compartía una gran preocupación con mis padres, amigos, maestros, directivos y sistema educativo mexicano; obtener buenas notas, preferiblemente diez, y estar en el cuadro de honor. Era el tema prioritario para la educación, sin importar cómo me sentía en el espacio escolar. En la transición hacia la secundaria, se fueron experimentado nuevas sensaciones y emociones que influían en mi estado de ánimo y, por ende, en lo académico.
Ya han pasado varios años desde esa experiencia acompañadas de varias reformas educativas que se seguían enfocando en el conocimiento. Sin embargo, la educación tuvo una sacudida tan fuerte que se comprendió que lo académico pasaría un segundo plano, me refiero a la llegada del COVID-19.

El virus vino a cambiar la vida por completo, desde el cierre de los espacios públicos hasta las escuelas para preservar la salud y la vida de las niñas, niños y adolescentes. Nos enseñó que lo que realmente importa es el aspecto socioemocional. ¿De qué serviría tener alumnos de excelencia, sino saben identificar sus emociones y manejarlas?
Las disciplinas que consideramos de menor relevancia en comparación con las matemáticas, las ciencias y la lengua fueron las que cobraron protagonismo: las artes, lo socioemocional, tutoría y educación física. 
¿Por qué el sistema educativo mexicano tuvo que esperar a que pasara este fenómeno para reconocer que verdaderamente el aspecto emocional es tan importante como lo cognitivo? ¿cómo lograr un desarrollo integral si no incluimos diferentes dimensiones del ser humano? En este artículo se explora la importancia de reconocer las emociones, así como el papel que juegan en la educación y su impacto en la mejora de los aprendizajes.
 
La pandemia dejó en claro que la salud y las emociones son temas que merecen ser atendidos primordialmente, pero ¿qué papel juegan las emociones en la educación? ¿de qué manera se relacionan con el desempeño académico? En mis años de experiencia docente en el subsistema de telesecundaria he visto que la educación se centraba en los conocimientos y habilidades, lo cual era más evidente cuando se presentaban evaluaciones externas como ENLACE o PISA, donde el enfoque era reforzar contenidos para obtener mejores resultados y no quedar en los últimos lugares. Después de la pandemia, comprendí que estar bien física y mentalmente tiene un impacto significativo en el aprendizaje de las y los adolescentes.  

Este enfoque, centrado únicamente en lo cognitivo, ignora que el aprendizaje es un proceso integral. El estilo de aprendizaje de una persona no sólo depende de sus habilidades cognitivas, sino que también involucra “áreas cognitivas y emocionales”. La educación emocional ha emergido como una necesidad urgente, ya que, si bien se considera que vivimos en la “sociedad del conocimiento”, también coexiste con la “sociedad riesgo”. Como señalan Fernández Berrocal y Extremera (2005), muchos de los problemas que enfrentan los adolescentes, como accidentes o embarazos no deseados, no se deben a una falta de información, sino a una “falta de habilidades emocionales y sociales para afrontar y resolver los dilemas de su vida cotidiana”.

Ante estos desafíos, las instituciones educativas han reconocido la necesidad de que los estudiantes adquieran habilidades no cognitivas y asumido la doble misión de educar tanto la “cabeza como el corazón”. Esta perspectiva va de la mano con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Esta propuesta rompe con el “paradigma tradicional de inteligencia como única y general” y propone que los humanos puedan conocer el mundo de ocho maneras diferentes. De estas, la inteligencia Interpersonal (habilidad para reconocer y gestionar las propias emociones) y la interpersonal (habilidad para reconocer las emociones de los demás) tiene una relevancia fundamental en el ámbito educativo. El autor sugiere que las personas exitosas tienen la capacidad de reflexionar sobre sus propias experiencias para “identificar sus propias cualidades y debilidades”. La educación emocional es clave para desarrollar estas habilidades, preparando a los alumnos no sólo para el éxito académico, sino para una adaptación global en un mundo cambiante.

Los desafíos que enfrentamos en la actualidad en educación básica, evidenciados por la crisis de salud global, han puesto en primer plano la importancia de un enfoque educativo que trascienda la mera acumulación de conocimientos. La escuela, que tradicionalmente ha monopolizado la educación, ya no es la única institución que forma a los individuos. En este contexto, el desarrollo de las competencias emocionales y sociales se han vuelto crucial como el dominio de las disciplinas académicas.
Adoptar la educación emocional como un pilar fundamental de la formación integral de los estudiantes es imprescindible. Esto está en línea con el informe de la UNESCO sobre la educación en el siglo XXI, que establece que la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Los dos últimos pilares, están directamente relacionados con la educación socioemocional, ya que implican el desarrollo de aptitudes, actitudes y habilidades que permitan la convivencia y la comprensión entre las personas.

En conclusión, la integración del ambiente emocional en el aprendizaje escolar ya no es un tema secundario. Es una necesidad primordial para formar individuos competentes, completos y capaces de enfrentar los retos de la vida moderna. Al reconocer el papel vital de las emociones, la educación puede dejar de ser una simple transmisión de conocimientos para convertirse en un verdadero proceso de desarrollo humano integral.



Referencias 

Fernández Berrocal, P & Extremera Pacheco, N. (2005). La inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19 (3), 63-93.

Froufe Quintas, S. (1997). Los ámbitos de intervención en la educación social. Aula, 9, 179-200.

Macías, M. A, (2002). Las múltiples inteligencias. Psicología desde el Caribe, 10, 27-38.

Varela Ruiz, M. E. (2006). Estilos de aprendizaje. En O. Flores Herrera, E. Rendón Huerta, I. Velázquez & J. Oria Hernández (Eds.), Mensaje Bioquímico, Vol. XXX (pp. 1-28) Departamento de Bioquímica, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México.