Ana Alejandra Carrera Delgado
Introducción
Aprender
no consiste únicamente en adquirir conocimientos académicos. También implica
reconocer lo que sentimos, comprender cómo las emociones influyen en nuestras
decisiones y desarrollar formas respetuosas de relacionarnos con los demás. La
salud mental es un derecho humano y un componente esencial del bienestar. Su
protección requiere condiciones de vida dignas, acceso a una atención de
calidad y oportunidades de participación e integración social (OMS, 2023). Desde esta perspectiva, la educación
emocional constituye una dimensión fundamental de la formación integral:
permite comprender la propia experiencia, fortalecer la convivencia y reconocer
cuándo es necesario solicitar apoyo.
En
este marco, la estrategia El ABC de las emociones propone una
aproximación a la alfabetización emocional: aprender a reconocer, nombrar,
comprender y regular las emociones. Este ensayo sostiene que el bienestar
socioemocional no puede reducirse a una tarea individual ni recaer
exclusivamente en el personal docente; requiere la participación de las
familias, la escuela y la comunidad, así como el reconocimiento de los límites
de la intervención educativa.
Desarrollo
El
documento El ABC de las emociones. Orientaciones para docentes plantea
el acompañamiento y el bienestar de las personas jóvenes desde un enfoque
formativo, preventivo y comunitario. Su propuesta parte de una idea central: la
salud mental no depende únicamente del individuo, sino también de los vínculos
y las condiciones del entorno. Así, la escuela puede contribuir al bienestar
cuando ofrece relaciones de confianza, oportunidades de participación y un
trato respetuoso.
En la
práctica docente es posible observar señales de malestar emocional, riesgo o
crisis; para ello, el material ofrece una tabla de señales de alerta y acciones
orientativas que puede apoyar la identificación de situaciones que requieren
atención o canalización. Además, en estas orientaciones se aclara que no sustituyen
una valoración profesional y que su función es favorecer una respuesta
pertinente dentro de los límites del ámbito educativo.
El
cuidado de quienes enseñan es igualmente importante. Hacer pausas breves,
reconocer las propias emociones, organizar el tiempo y establecer límites
claros respecto al alcance de la función docente son prácticas que favorecen el
autocuidado.
Acompañar
no exige tener todas las respuestas ni asumir responsabilidades ilimitadas,
sino reconocer cuándo se necesita apoyo y contar con condiciones para sostener
la labor educativa. El docente debe generar confianza, escuchar sin juzgar,
validar emociones, observar cambios de comportamiento, registrar situaciones relevantes
y canalizar a quienes requieran atención especializada. Aunque el material incluye
principios básicos de los Primeros Auxilios Psicológicos, se aclara que la
intervención educativa no sustituye el tratamiento profesional de problemas de
salud mental (SEP, 2026a).
La
familia, por su parte, constituye un primer espacio de educación y vincula las
dimensiones afectiva y cognitiva del desarrollo. En ella se transmiten valores
y normas, pero también se construyen formas de escuchar, expresar emociones y
resolver desacuerdos. Por esta razón, el acompañamiento familiar y el escolar
deben complementarse mediante un diálogo respetuoso y continuo (SEP, 2026b).
El
bienestar socioemocional debe abordarse como una responsabilidad de toda la
comunidad educativa. Los distintos espacios de la jornada escolar ofrecen
oportunidades para desarrollar habilidades emocionales y reflexionar sobre la
convivencia. En este sentido, el personal educativo puede valorar la
pertinencia de incorporar este ámbito al Programa Analítico de la escuela y
fortalecer los vínculos con las familias y las instituciones de salud. Esta
colaboración favorece la construcción de ambientes seguros y evita que el
cuidado recaiga en una sola persona.
Por otro
lado, desde nuestra experiencia docente, la implementación de esta estrategia
ha estado acompañada de información insuficiente. Recibimos el material impreso
y los cuadernillos de apoyo, pero no explicaciones claras sobre cómo se llevará
a cabo la estrategia ni sobre lo que se espera de nuestra participación.
Quienes
impartimos tutoría en 3.º de secundaria, así como los directivos de las
escuelas secundarias de los distintos servicios, recibimos por correo
electrónico una invitación para inscribirnos en el curso El ABC de las
emociones: Acompañar desde la práctica docente y los primeros auxilios
psicológicos para el bienestar socioemocional de las y los adolescentes.
Sin embargo, la inscripción se presentó como obligatoria: se solicitaron
nuestros datos y se indicó que realizar el curso era un requisito para
participar en cursos posteriores. A estas dificultades se suman los problemas
para ingresar al curso y la expectativa de realizarlo a contraturno.
En
este contexto, en general la propuesta no ha sido bien recibida: su carácter
obligatorio, la escasa información y las dificultades de acceso favorecen que
se perciba como una exigencia, más que como una oportunidad de formación.
Conclusión
El ABC
de las emociones ofrece una orientación inicial para reconocer, comprender y regular
las emociones, tanto en el alumnado como en quienes lo acompañan. Su valor
educativo reside en vincular este aprendizaje con la expresión respetuosa, la
empatía y la responsabilidad. No se trata de formar personas que nunca sientan
enojo o tristeza, sino de favorecer que puedan comprender lo que viven, pedir
ayuda y elegir cómo actuar. Como docentes debemos reconocer nuestro papel en la
sociedad y la trascendencia de nuestra labor en la formación de ciudadanos
capaces de convivir, participar en la comunidad y actuar con responsabilidad
social. La educación emocional adquiere sentido cuando se integra en una
formación humanista y se sostiene mediante la colaboración entre la escuela,
las familias, la comunidad y las instituciones públicas. El diálogo entre
docentes y padres de familia, el respeto a la privacidad y el acceso oportuno
al apoyo especializado son condiciones necesarias para que el acompañamiento no
se reduzca a recomendaciones individuales.
Referencias
bibliográficas:
Organización Mundial de la Salud. (10 de
octubre de 2023). Día Mundial de la Salud Mental - La salud mental es un
derecho humano universal. https://www.who.int/es/news-room/events/detail/2023/10/10/default-calendar/world-mental-health-day-2023---mental-health-is-a-universal-human-right
Secretaría de Educación Pública. (2026a). El
ABC de las emociones. Orientaciones para docentes. Secretaría de Educación
Pública.
Secretaría de Educación Pública. (2026b). El
ABC de las emociones. Orientaciones para madres, padres y personas cuidadoras. Secretaría
de Educación Pública.
Bibliografía:
Delors, J. (1996). La educación a lo largo de
la vida. En La educación encierra un tesoro: Informe a la UNESCO de la
Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI (pp. 111-126).
Santillana / Ediciones UNESCO.
Secretaría de Educación Pública. (2017). Los
fines de la educación en el Siglo XXI. Gobierno de México.
Torres Merchán, N. Y., Pachón Barbosa, N. A., Medina Peña, N. A., y Amézquita Vargas, J. C. (2014). Reflexiones críticas sobre la formación del sujeto social en un programa de formación superior. Praxis & Saber, 5(9), 127-147.
Zavala León, M., Pacheco Celaya, A., y López Ibarra, D. (2021). Impacto del contexto social en el rendimiento académico del alumno. En Memorias del XVII Congreso Nacional de Investigación Educativa. COMIE.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario